Y le dijo al oido...
Toda la vida hablando y me olvidé de escribir;
Toda la vida leyendo y me olvidé de leer;
Toda la vida leyendo y me olvidé de hablar;
Toda la vida contigo y me olvidé de tí.
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
martes, 22 de febrero de 2011
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Mago, te visito antes de emprender un ligero viaje, siempre conviene cambiar de aires.
ResponderSuprimirOcurre que cerramos ojos, oídos, bocas, cerramos letras y lecturas, porque el centro del universo se encuentra en nuestro ombligo.
No nos olvidemos, visitémonos, por aquello de cambiar de aires. Besitooooo.