Lloras y no sientes,
dolor o pena alguna;
lloras porque puedes
contárselo a la luna.
Ya nadie te entiende,
sientes en tu mirada,
miedo, odio, pena,
algo que no es nada.
Llueve todo el tiempo
ranas de colores.
Sientes en tu pelo
que anidan ruiseñores.
Corres, saltas, gritas.
Huyes todo el tiempo.
Siempre te alcanzan
malditos ineptos.
En el precipicio,
miras hacia abajo;
sabes que no puedes
y das el gran salto.
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
martes, 24 de enero de 2012
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirPRECIOSO POEMA PERO CON UN FINAL ALGO TRÁGICO NO?
ResponderSuprimirA veces el dolor y la tristeza logran enceguecernos y nos empujan a dar el salto del que no podemos regresar.
ResponderSuprimirLa soledad no buscada es mala compañía.
saludos.
Gracias Neo, siempre preparada, en vez de vivir allí, pareces que vivas aquí. :D Besos.
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