viernes, 1 de febrero de 2019

Sangre y Tierra


Agosto de 1938, hospital de soldados de Extremadura. Incapaz de hablar o moverse, veía cómo por el pasillo pasaban heridos leves atendidos por sanitarias, sentía en la garganta el sabor a sangre y tierra, había perdido parte de la lengua y la mandíbula. Al ver pasar a una enfermera, levantó con gran esfuerzo un brazo y esta lo miró como quien ve resucitar a un muerto. Lo sacaron de la morgue para poder contar esta historia.

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