2:00 Horas. 16 de Julio de 2.012
Acabo de levantarme para ir al servicio, antes de volver a la cama me he mirado al espejo y sentí la irrefutable necesidad de sentarme en el ordenador a escribir.
Desde hace meses estoy notando una extraña sensación de cambio en mi cuerpo, para ser más exacto, en mi mente. La evolución de mi memoria ha tocado techo, ahora comienza a descomponerse, y lo peor, tengo conciencia de ello.
11:00 Horas 17 de Julio de 2.012
Anoche tardé en coger el sueño, pero tras una ducha ya estoy de nuevo operativo. Cuando busqué el café en la alacena, pude observar que no sabía que buscaba, puede ser Alzehimer, espero que no sea eso, ya que es una auténtica putada tener esta enfermedad con tan solo 24 años.
14:00 Horas 17 de Julio de 2.012
Estoy tranquilo, no es Alzehimer, acabo de darme cuenta que me están borrando el cerebro poco a poco, en plan experimento. Saben que sé demasiado. ¿Que quienes lo saben?, ¡El Gobierno!. No, este gobierno nuestro no, "El Gobierno" con mayúsculas, el que crea las guerras y pone y deroga presidentes. ¡Maldita sea!, no creí que diesen conmigo tan pronto.
21:00 Horas 17 de Julio de 2.012
Llevo cinco horas escondido en el baño, para evitar el borrado de mi cerebro me he recubierto la cabeza con papel de aluminio, se que solo aguantará las ondas por poco tiempo, pero debo intentar que mi cabeza no se quede en blanco. Voy a ducharme.
10:00 Horas 18 de Julio de 2.012
Anoche estuve encerrado en el baño hasta las cinco de la mañana, creo que he despistado a esos malditos mercenarios cibernéticos del gobierno. No he notado lagunas ni disminución de mi capacidad de memoria en estas últimas 24 horas.
16:00 Horas 6 Noviembre de 2.014
He abierto el ordenador y me he encontrado este diario, no se quien escribió esto ahí, no se de que habla, no se escribir....
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
Buscar este blog
viernes, 14 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Libre
Hace unos días recibí en mi correo electrónico la invitación de una editorial para participar en un certamen cuyo título era :"Hay vida después del cáncer". Cuando leí el correo, el plazo acababa en seis horas, así que decidí, tras leer las bases, escribir este relato y enviarlo.
Todos
los sentidos los tenía a flor de piel; el olor a mar inundaba sus
fosas nasales; el ruido de las olas la alejaban de la ciudad; el
sabor a sal la invitaban al baño; el suave tacto de la brisa sobre
su desnuda piel hacía que cada poro cobrase vida propia.
Abrió
los ojos para cerciorarse que, tras tantos meses aislada, aquello era
real. Cuando vio las cicatrices de sus inexistentes pechos una mueca
se dibujó en su cara. Sonrió y corrió desnuda hacia el mar, feliz
por volver a sentirse libre.
martes, 11 de octubre de 2016
Amores perros
Deambulaba por aquella ciudad asfaltada, llena de autos y edificios, apenas podía verse el celeste cielo. Vestido impecable de traje hablaba sólo, no elevaba la voz, pero cualquiera que se situase a no menos de un paso, podría oír con toda nitidez lo que decía.
-Sí, debajo de la cama-. Silencio y mirada perdida sobre los transeúntes que iban y venían.
Notó la afilada hoja de metal incrustarse en su riñón derecho, la punzada de dolor hizo que emitiera un grito que la marea humana que desfilaba por la amplia acera se movilizó para describir un círculo a su alrededor dejando un hueco lo suficientemente amplio para que aquel hombre se diese cuenta que a pesar de estar rodeado de personas, se sintiese solo.
Allí tirado en la fría acera gris, notaba como su ropa se empapaba de la caliente sangre que se enfriaba y le producía una extraña sensación sobre la piel. Observó con detenimiento lo que hacía años no había mirado, se tuvo que retrotraer a su más tierna infancia, a cuando su abuelo lo llevaba al parque y le enseñaba el cielo, los árboles,...
-¡Joder, este traje vale más de mil euros!-, murmuraba mentalmente mientras sabía que la sangre, la orina, la suciedad del suelo se impregnaba sobre las costosas telas.
-¡Cariño, cariño!...-oía la voz de un ser querido, alguien conocido. ¡Era Cati!, Catalina, su mujer, aquella que se enamoró de forma extraña, y a la que utilizaba como ama de casa y de vez en cuando le echaba un mal polvo que la contentaba.
-¡Me han apuñalado!-, apenas reconocía su propia voz.
-¿Duele?-, preguntó con una voz demasiado tranquila. Más que la pregunta, que ya de por sí era extraña, lo que le sorprendió fue el tono con el que efectuó la pregunta.
-Sí Cati, duele y mucho-.
Silencio al otro lado.
-¡Cati, nadie se para a ayudarme!, ¡Avisa a una ambulancia!-. Su voz sonaba patética, él Gumersindo Fernández ¿suplicando?.
-¿Duele cariño?- Insistió la voz al otro lado de la línea.
-Sí, si duele, ¡Joder!, pide ayuda.- exclamó sobrepasado por las circunstancias.
-Me alegro-, continuó hablando la voz de la mujer, sin sobresaltarse.
-¿Cómo?- Dijo el moribundo.
-Que me alegro que te duela, que sufras como me has hecho sufrir a mí, te revuelques en la mierda suplicando un poco de compasión, que sepas que mi infelicidad, tus traiciones, desprecios, abusos, los estás ahora pagando, y lo que más siento es que si mueres, tu dolor será efímero, mientras que el mío dura años.
-Pi-pi-pi.
-¡Hija de puta!, como puede se arrastra por la acera, el círculo de viandantes se mueve acompasado a su desplazamiento, llega hasta el mismo borde de la acera, tras él puede escuchar un:
-¡Eh taxi!, seguido de un silbido.
-¡Crush !, la rueda del taxi revienta la cabeza del moribundo.
Tras el taxi una ambulancia, sólo pueden certificar la muerte del individuo por aplastamiento de cráneo.
-Sí, debajo de la cama-. Silencio y mirada perdida sobre los transeúntes que iban y venían.
Notó la afilada hoja de metal incrustarse en su riñón derecho, la punzada de dolor hizo que emitiera un grito que la marea humana que desfilaba por la amplia acera se movilizó para describir un círculo a su alrededor dejando un hueco lo suficientemente amplio para que aquel hombre se diese cuenta que a pesar de estar rodeado de personas, se sintiese solo.
Allí tirado en la fría acera gris, notaba como su ropa se empapaba de la caliente sangre que se enfriaba y le producía una extraña sensación sobre la piel. Observó con detenimiento lo que hacía años no había mirado, se tuvo que retrotraer a su más tierna infancia, a cuando su abuelo lo llevaba al parque y le enseñaba el cielo, los árboles,...
-¡Joder, este traje vale más de mil euros!-, murmuraba mentalmente mientras sabía que la sangre, la orina, la suciedad del suelo se impregnaba sobre las costosas telas.
-¡Cariño, cariño!...-oía la voz de un ser querido, alguien conocido. ¡Era Cati!, Catalina, su mujer, aquella que se enamoró de forma extraña, y a la que utilizaba como ama de casa y de vez en cuando le echaba un mal polvo que la contentaba.
-¡Me han apuñalado!-, apenas reconocía su propia voz.
-¿Duele?-, preguntó con una voz demasiado tranquila. Más que la pregunta, que ya de por sí era extraña, lo que le sorprendió fue el tono con el que efectuó la pregunta.
-Sí Cati, duele y mucho-.
Silencio al otro lado.
-¡Cati, nadie se para a ayudarme!, ¡Avisa a una ambulancia!-. Su voz sonaba patética, él Gumersindo Fernández ¿suplicando?.
-¿Duele cariño?- Insistió la voz al otro lado de la línea.
-Sí, si duele, ¡Joder!, pide ayuda.- exclamó sobrepasado por las circunstancias.
-Me alegro-, continuó hablando la voz de la mujer, sin sobresaltarse.
-¿Cómo?- Dijo el moribundo.
-Que me alegro que te duela, que sufras como me has hecho sufrir a mí, te revuelques en la mierda suplicando un poco de compasión, que sepas que mi infelicidad, tus traiciones, desprecios, abusos, los estás ahora pagando, y lo que más siento es que si mueres, tu dolor será efímero, mientras que el mío dura años.
-Pi-pi-pi.
-¡Hija de puta!, como puede se arrastra por la acera, el círculo de viandantes se mueve acompasado a su desplazamiento, llega hasta el mismo borde de la acera, tras él puede escuchar un:
-¡Eh taxi!, seguido de un silbido.
-¡Crush !, la rueda del taxi revienta la cabeza del moribundo.
Tras el taxi una ambulancia, sólo pueden certificar la muerte del individuo por aplastamiento de cráneo.
lunes, 3 de octubre de 2016
muerte
La muerte debe esperar, salí de casa con lo primero que pillé, las escaleras las bajaba de dos en dos, pobre vecina del tercero que casi la arrollo al liarse mis pies con la correa de su pekinés, ¿Quien tiene ya pequinés cuando la raza lame coños de moda son los yorkshire?, caí rodando hasta toparme con la pared, el perro chillaba, me desembaracé de aquella cuerda que se liaba entre mis pies y continué la bajada, ya os he dicho que la muerte debía esperar, no me hice absolutamente nada en aquella tremenda caída, del pekinés no puedo decir lo mismo, ya que le pisé la cabeza antes de poder deshacer el último de los lazos que me unía a él.
Imagino que os preguntaréis que a donde iba tan corriendo, y porqué la muerte no me alcanzó. Para ello deberíamos irnos dos semanas atrás, cuando realmente la muerte me dio caza. Cruzaba el semáforo en verde, cuando la moto de correos me arrolló.
Os podéis imaginar el zipi zape que allí se formó, la señora que conducía la motocicleta desmayada, la gente acudiendo a ambos, mi cartera voló en mano de una experimentada joven que se apropió de lo ajeno aprovechando la confusión. Y mi alma que se sacudía el polvo de los pantalones a la vez que decía:
-No ha pasado nada, todo ha sido un susto-. Chico susto el que me llevé al verme tirado y sin respirar. Cuando apareció la parca negocié, ¿Que es imposible?, bueno, aquí estoy y no me sobra precisamente el tiempo para perder lo en tratar de convenceros.
Desde hace dos semanas ando dando esquinazo a tan incisivo personaje, pero me temo que esta será mi última historia.
Imagino que os preguntaréis que a donde iba tan corriendo, y porqué la muerte no me alcanzó. Para ello deberíamos irnos dos semanas atrás, cuando realmente la muerte me dio caza. Cruzaba el semáforo en verde, cuando la moto de correos me arrolló.
Os podéis imaginar el zipi zape que allí se formó, la señora que conducía la motocicleta desmayada, la gente acudiendo a ambos, mi cartera voló en mano de una experimentada joven que se apropió de lo ajeno aprovechando la confusión. Y mi alma que se sacudía el polvo de los pantalones a la vez que decía:
-No ha pasado nada, todo ha sido un susto-. Chico susto el que me llevé al verme tirado y sin respirar. Cuando apareció la parca negocié, ¿Que es imposible?, bueno, aquí estoy y no me sobra precisamente el tiempo para perder lo en tratar de convenceros.
Desde hace dos semanas ando dando esquinazo a tan incisivo personaje, pero me temo que esta será mi última historia.
sábado, 27 de agosto de 2016
Vacaciones
-Nunca pensé que
esto pudiera ocurrirme a mí. ¿Cuantas veces había oído esa frase
a lo largo de mi vida?, tantas que no sabría decir la cantidad
exacta. Mi trabajo como médico oncólogo en el Hospital
Universitario de Puerto Real me habían llevado a transmitir tan mala
noticia a tantos pacientes, que el día que me tocó a mi, repetí indefectible la
frase que tanto había oído de boca de los aflijidos pacientes.
Me llamo Juan
Salvador Gaviño, sí, la broma de la gaviota me la habían echo
hasta la saciedad. La gente se repite, nos repetimos en lo que
creemos que pueda ser un alarde de ingenio para convertirlo en un
bucle cansino y poco afortunado.
-¿Cómo se llama
Usted?
-Juan Salvador
Gaviño
¡Ah!, decían a la
vez que asomaba una sonrisa estúpida y cambiaban de manera estudiada
a cara de ser ingenioso e ilustrado. ¡Juan Salvador Gaviota!, ¡como
el libro!.
El hecho de recalcar
que mi nombre era como el título de la obra más reconocida de Bach,
me repateaba el hígado, pero como buen ser humano sacaba mi cara más
falsa para sonreír de manera que pareciese que acababa de oír por
primera vez aquel ingenioso chascarrillo.
Los análisis no
engañaban, Juan Salvador “Gaviota” tenía metástasis por todo
el cuerpo, a lo sumo, viviría tres meses más. Miré mi reloj, vaya
fastidio, lo tarde que es con la de cosas que tengo aún que hacer.
Cerré la carpeta que contenía el informe, me despojé de la bata
blanca y salí con los papeles bajo el brazo dirección de la oficina
del director jefe.
-Buenas tardes,
dije a la vez que accedía al despacho del director jefe, en la
puerta una pequeña placa informaba de quien había tras la puerta,
M. Sánchez López.
-Hola Miguel, dije
mientras me sentaba en el sillón rojo frente a la mesa atestada de
papeles e informes del médico jefe. Miguel me saludó sin levantar
la vista de los folios que leía. Pude fijarme con atención en aquel
pequeño hombre, pasaría de largo los cuarenta pero nada delataba su
edad. El pelo lacio separado por una línea hecha con regla aún
permanecía zaino, un poblado bigote bajo la nariz desproporcionada
para aquella cara, aún más pronunciada por la pequeña gafa sin
monturas que usaba, se movía debido a la lectura silenciosa que
hacía el médico. Su despacho estaba repleto de estanterías con
libros y archivadores, una pequeña ventana era insuficiente para
llenar de claridad la estancia, que al igual que todo el hospital, se
iluminaba de fluorescentes.
No sentía nada, ni
dolor, ni miedo, ni rabia. Esperaba paciente observando todo a mi
alrededor, a sabiendas que todo carecía de importancia e interés,
salvo que tenía mis horas contadas. Pero aún así, mi estado
anímico seguía siendo el mismo que adquirí tras tomar mi primer
café.
-Tú dirás,
interrumpió mis pensamientos las voz grave que parecía salir de lo
más profundo de una caverna, impropia de aquel pequeño hombrecillo.
Sin mediar palabra le arrojé mis informes sobre la mesa.
Miguel sin apartar
sus ojos que asomaban por encima de las lentes sobre su inmensa nariz
de los míos, tomo el informe y solo hasta que tuvo los papeles a la
distancia correcta y en posición para el enfoque correcto no dejó
de mirarme para fijarse en los documentos.
Su cara se iba
demudando, cuando acabó de escudriñar todos los datos dijo de
manera casi automática.
- ¡Vaya por Dios!
- ¿Qué tiene que
ver Dios en todo esto?, dije en un tono monótono.
Miguel,
acostumbrado a mi estado ateo, ni tan siquiera se dignó a replicar.
- ¿Qué piensas
hacer?
- Nada, fue mi
lacónica respuesta.
- ¿No quieres
entrar en ningún programa experimental?, aventuró a modo de último salvavidas.
Sonreí de medio
lado, negué con la cabeza y dije con el mismo tono invariable:
-Me tomo estos tres
meses de vacaciones.
martes, 23 de agosto de 2016
MIEDO
El MIEDO, así con mayúsculas. Todos tenemos miedo, es algo intrínseco a los seres vivos, el miedo nos hace ser prudentes y ayuda a que las especies sobrevivan, aunque siempre hay individuos que carecen de una parte de los miedos o de casi su totalidad. Hay personas que si oyen un ruido, no se tapan con la sábana protectora de cuchillos, y son capaces de levantarse de la cama e ir a ver que ocasionó el estruendo; o quienes son capaces de escalar montañas imposibles o descender a cavernas jamás visitadas. El miedo, esa sensación tan subjetiva y tan aprovechada; Explotada por sacerdotes y escritores, pasando por madres, profesores, cineastas... El miedo a Morir; a ser devorados; a que te entierren vivo; a perder a un ser querido; al dolor; a la condena eterna; a la oscuridad; a las alturas; a los seres de otras especies; a lo desconocido... Sólo para aquellos pocos valientes que no tienen miedo y se diferencian de los de su especie, va dirigido el relato que podrán leer en mi blog. Una vez leído, sabed que os convertiréis en mansos corderos temerosos de la manada.
martes, 5 de julio de 2016
María
María era una niña de once años con una imaginación desbordante, enjuta y con una cabeza rubia llena de rizos, su pequeña nariz se perdía entre los dos grandes ojos de color verde. Todos los día se retrasaba en la llegada del colegio y le presentaba a su madre las más dispares de las historias para justificar su tardanza.
Así, un día le dijo a su madre, que cuanto más rápido avanzaba, más largo se hacía el camino, este se estiraba como chicle y jamás lograba llegar a casa, y que gracias a su ingenio, pudo llegar a una esquina y bordear a la calle esa que no la dejaba avanzar.
Otro día que llegó llena de tierra, sucia como si se hubiese bañado en lodo y también a horas intespestivas, le contó a su madre que la calle se había derretido, y que casi se la traga, pero que una cigüeña se apiadó de ella y le ofreció sus patas para que se agarrase y poder salir volando de aquella muerte segura.
Su madre, viuda y que se desvivía por su niña María, evitaba enfadarse y escuchaba con estoicismo las fábulas que su hija le narraba, tal era el énfasis que la niña ponía al contar aquellas historias decorándolas con detalles y sensaciones, que a su madre se le difuminaba el enfado y acababa embelesada escuchando con apremio las luchas de su hija por llegar sana y salva a su casa.
Aquel Viernes todo fue diferente. La madre de María no tenía que trabajar, así que decidió ir a recogerla al colegio, e irse a comer algo a un bar. Cuando desde la acera vio a su hija salir del colegio, un vuelco le dio en el corazón. No podía creer lo que veía, su rostro se descompuso y entonces rompió a llorar.
Así, un día le dijo a su madre, que cuanto más rápido avanzaba, más largo se hacía el camino, este se estiraba como chicle y jamás lograba llegar a casa, y que gracias a su ingenio, pudo llegar a una esquina y bordear a la calle esa que no la dejaba avanzar.
Otro día que llegó llena de tierra, sucia como si se hubiese bañado en lodo y también a horas intespestivas, le contó a su madre que la calle se había derretido, y que casi se la traga, pero que una cigüeña se apiadó de ella y le ofreció sus patas para que se agarrase y poder salir volando de aquella muerte segura.
Su madre, viuda y que se desvivía por su niña María, evitaba enfadarse y escuchaba con estoicismo las fábulas que su hija le narraba, tal era el énfasis que la niña ponía al contar aquellas historias decorándolas con detalles y sensaciones, que a su madre se le difuminaba el enfado y acababa embelesada escuchando con apremio las luchas de su hija por llegar sana y salva a su casa.
Aquel Viernes todo fue diferente. La madre de María no tenía que trabajar, así que decidió ir a recogerla al colegio, e irse a comer algo a un bar. Cuando desde la acera vio a su hija salir del colegio, un vuelco le dio en el corazón. No podía creer lo que veía, su rostro se descompuso y entonces rompió a llorar.
viernes, 17 de junio de 2016
El Hombre Araña
-Me llamo Marcos, tengo 31 años y vivo en una pequeña ciudad al sur de Andalucía.
La habitación no era muy grande, del techo caía un micrófono, aquello le recordaba demasiado a un cuadrilátero de boxeo, y frente a él un espejo donde se veía reflejado. Sabía que detrás del espejo tres personas lo observaban con detenimiento y grababan todo lo que entre aquellas blancas paredes estaba sucediendo.
Todo empezó el invierno del año pasado, debido a un fuerte resfriado, combinaba unos potentes fármacos para aliviar mi mal estar. Al estar bajo los efectos de los analgésicos no noté como una araña había inoculado su veneno en mi torrente sanguíneo.
Una semana después, comencé a sentir los efectos de la picadura. Trabajo en una refinería, limpiando las gigantescas cubetas donde se depositan los distintos elementos de la transformación del petróleo. Eso junto a la radio actividad de los submarinos nucleares que pasan por el estrecho, aceleraron la mutación.
Mi cuerpo se transformó, mis caderas se desplazaron hacia detrás creciendo dos piernas nuevas, bajo mis brazos, brotaron dos nuevos, así fue como se convirtió mi cuerpo en una mutación muy desagradable, mezcla de homínido y artrópodo.
Mi vista no es aguda, pero he desarrollado una gran capacidad olfativa, y cada vello de mi cuerpo es capaz de determinar la humedad del aire y la temperatura.
La alimentación también ha variado, ya no como verduras, actualmente solo devoro perros, gatos, gallinas,...
-No doy crédito, le decía la doctora Susana López a sus compañeros, el doctor Francisco Prieto y Roberto Muñoz.
La habitación no era muy grande, del techo caía un micrófono, aquello le recordaba demasiado a un cuadrilátero de boxeo, y frente a él un espejo donde se veía reflejado. Sabía que detrás del espejo tres personas lo observaban con detenimiento y grababan todo lo que entre aquellas blancas paredes estaba sucediendo.
Todo empezó el invierno del año pasado, debido a un fuerte resfriado, combinaba unos potentes fármacos para aliviar mi mal estar. Al estar bajo los efectos de los analgésicos no noté como una araña había inoculado su veneno en mi torrente sanguíneo.
Una semana después, comencé a sentir los efectos de la picadura. Trabajo en una refinería, limpiando las gigantescas cubetas donde se depositan los distintos elementos de la transformación del petróleo. Eso junto a la radio actividad de los submarinos nucleares que pasan por el estrecho, aceleraron la mutación.
Mi cuerpo se transformó, mis caderas se desplazaron hacia detrás creciendo dos piernas nuevas, bajo mis brazos, brotaron dos nuevos, así fue como se convirtió mi cuerpo en una mutación muy desagradable, mezcla de homínido y artrópodo.
Mi vista no es aguda, pero he desarrollado una gran capacidad olfativa, y cada vello de mi cuerpo es capaz de determinar la humedad del aire y la temperatura.
La alimentación también ha variado, ya no como verduras, actualmente solo devoro perros, gatos, gallinas,...
-No doy crédito, le decía la doctora Susana López a sus compañeros, el doctor Francisco Prieto y Roberto Muñoz.
miércoles, 1 de junio de 2016
Los Gonzalez
Mi abuelo se llamaba Iñigo Zurragamendi, cuando se trasladó al sur con toda su familia, pasó a llamarse "el vasco", mucho más cómodo de hilvanar en las bocas sureñas que cualquier apellido de las vascongadas. Pero a mi abuelo se le conocería después por muchos otros apodos.
Abu, así es como yo le llamaba, todos los demás nietos y nietas le llamaban Señor, yo al ser la primogénita, desfloré su endurecido corazón, que andaba limpio de afecto y obtuve el cariño de aquel hombre impertérrito. Como os iba diciendo, Abu era un tipo muy vikingo, no solo en su fornido aspecto físico, también en su forma de pensar y actuar. Por ello, a su muerte, quiso que le quemaran en un barco y lanzaran su cuerpo al mar. Algo que se negó en rotundo mi abuela, que cedió en parte y solo permitió que se quemara el cuerpo tras un padrenuestro silencioso.
Así, dispuso que en el jardín de la casa se hiciera una cama de leña, en la cual reposó el cadáver que estuvo ardiendo dos días. Una lluvia primaveral hizo que mi abuelo terminara por extinguirse.
Esa misma tarde, hice un alcorque con los restos de la ceniza y planté en él un fresno. Tiempo después, descubrí que el árbol fue intensamente regado por las lágrimas de mi abuela, que cada amanecer se acercaba a hablar al fresno como si de su marido se tratase; y acababa de rodillas, arrancando los pequeños brotes de hierba que intentaban nacer en los dominios de la tumba; derramando lágrimas como una fuente.
Escribo estas líneas cobijada por las ramas del árbol que hace años planté, aún siento como mi abuelo mira por encima de mi hombro a ver que ando tramando y escribiendo.
Abu, así es como yo le llamaba, todos los demás nietos y nietas le llamaban Señor, yo al ser la primogénita, desfloré su endurecido corazón, que andaba limpio de afecto y obtuve el cariño de aquel hombre impertérrito. Como os iba diciendo, Abu era un tipo muy vikingo, no solo en su fornido aspecto físico, también en su forma de pensar y actuar. Por ello, a su muerte, quiso que le quemaran en un barco y lanzaran su cuerpo al mar. Algo que se negó en rotundo mi abuela, que cedió en parte y solo permitió que se quemara el cuerpo tras un padrenuestro silencioso.
Así, dispuso que en el jardín de la casa se hiciera una cama de leña, en la cual reposó el cadáver que estuvo ardiendo dos días. Una lluvia primaveral hizo que mi abuelo terminara por extinguirse.
Esa misma tarde, hice un alcorque con los restos de la ceniza y planté en él un fresno. Tiempo después, descubrí que el árbol fue intensamente regado por las lágrimas de mi abuela, que cada amanecer se acercaba a hablar al fresno como si de su marido se tratase; y acababa de rodillas, arrancando los pequeños brotes de hierba que intentaban nacer en los dominios de la tumba; derramando lágrimas como una fuente.
Escribo estas líneas cobijada por las ramas del árbol que hace años planté, aún siento como mi abuelo mira por encima de mi hombro a ver que ando tramando y escribiendo.
martes, 31 de mayo de 2016
Dragón
La noche había dura, muy dura. Drogas, sexo, alcohol. Los mil euros que había cobrado habían desaparecido de su bolsillo en un solo día, invirtió el capital en placeres efímeros que solo se reflejarían ahondando la decrepitud de su cuerpo y en su debilitada memoria.
La casa en la que vivía, embargada por las deudas, había conocido tiempo mejores, ahora, paredes vacías, donde la pintura que quedaba no era más que un reflejo de lo que en otro día fue. Una butaca, un catre y una televisión en blanco y negro depositada en el suelo, que hacía las veces de mesa, para apoyar un cenicero al que no se le veía el fondo desde hacía años.
Una caja oscura y vacía era su morada, su mundo exterior era un reflejo de su interior. Aquel día había sido épico, la garganta le quemaba por el exceso de alcohol, tabaco y cocaína. Se levantó del sofá y se dejó caer en la cama, mientras caía sobre el mugriento colchón, se daba cuenta que aquella había sido una mala idea, mientras su cuerpo se inclinaba y adoptaba la posición horizontal, de su estómago brotaban los jugos gástricos quemando todo resto de debilitada piel, subía proporcionalmente a la misma velocidad que el cuerpo caía. Intentó estabilizarse en el aire, pero la maldita gravedad hacía cumplir su ley, era una justicia implacable. Las sudadas sábanas estaban tan próximas a su cara como el vómito de ácido a su boca. Rebotó sobre el colchón, pero el fuego salió de su boca sin control, esparciendo el corrosivo líquido mezclado con sangre por todos lados. Cuando su cara volvió a posarse sobre las ya húmedas sábanas, la quemazón había acabado y pudo dormir el sueño eterno de los dragones.
La casa en la que vivía, embargada por las deudas, había conocido tiempo mejores, ahora, paredes vacías, donde la pintura que quedaba no era más que un reflejo de lo que en otro día fue. Una butaca, un catre y una televisión en blanco y negro depositada en el suelo, que hacía las veces de mesa, para apoyar un cenicero al que no se le veía el fondo desde hacía años.
Una caja oscura y vacía era su morada, su mundo exterior era un reflejo de su interior. Aquel día había sido épico, la garganta le quemaba por el exceso de alcohol, tabaco y cocaína. Se levantó del sofá y se dejó caer en la cama, mientras caía sobre el mugriento colchón, se daba cuenta que aquella había sido una mala idea, mientras su cuerpo se inclinaba y adoptaba la posición horizontal, de su estómago brotaban los jugos gástricos quemando todo resto de debilitada piel, subía proporcionalmente a la misma velocidad que el cuerpo caía. Intentó estabilizarse en el aire, pero la maldita gravedad hacía cumplir su ley, era una justicia implacable. Las sudadas sábanas estaban tan próximas a su cara como el vómito de ácido a su boca. Rebotó sobre el colchón, pero el fuego salió de su boca sin control, esparciendo el corrosivo líquido mezclado con sangre por todos lados. Cuando su cara volvió a posarse sobre las ya húmedas sábanas, la quemazón había acabado y pudo dormir el sueño eterno de los dragones.
miércoles, 20 de abril de 2016
El General Demócrata
Corría el año 258 A.C., Cartago envía al cuestionado general Anibal Giscón defender la isla de Cerdeña. Tras una vida azarosa con derrotas y victorias en su haber, la pérdida de toda la flota cartaginesa contra los romanos, puso su cabeza pendiente de un hilo, tal y como le sucedería al envidioso de Damocles; cuando el tirano Dinisio I, le dejó sentarse por una noche en su trono. Durante el banquete, el ciudadano se dio cuenta que una espada estaba sujeta por un hilo sobre su efímero trono. El rey, le advirtió que esa noche disfrutaría de los lujos, y los peligros que él mismo padecía cada día.
Debía defender una plaza complicada, así decidió repartir la responsabilidad con sus soldados, sometió a votaciones los turnos de vigilancia, las tácticas que se debían emplear en los ataques, el reparto de alimentos... los días pasaban en poner de acuerdo a tanto soldado ocioso, que prefería discutir en corrillos a prepararse ante la inminente batalla.
Los espías Romanos, pronto dieron cuenta a sus cónsules del estado democrático en el que estaba sumida la isla. El ataque y la victoria se realizó con celeridad. Los soldados no sabían que hacer, Giscón sometía a votación todo, sus generales se desesperaban al ver que cada decisión, se realizaba tarde. Al final perdieron Cerdeña, y los que lograron huir, culparon de su desgracia al general demócrata, al que crucificaron por no haber sido capaz de ganar al pueblo romano.
Debía defender una plaza complicada, así decidió repartir la responsabilidad con sus soldados, sometió a votaciones los turnos de vigilancia, las tácticas que se debían emplear en los ataques, el reparto de alimentos... los días pasaban en poner de acuerdo a tanto soldado ocioso, que prefería discutir en corrillos a prepararse ante la inminente batalla.
Los espías Romanos, pronto dieron cuenta a sus cónsules del estado democrático en el que estaba sumida la isla. El ataque y la victoria se realizó con celeridad. Los soldados no sabían que hacer, Giscón sometía a votación todo, sus generales se desesperaban al ver que cada decisión, se realizaba tarde. Al final perdieron Cerdeña, y los que lograron huir, culparon de su desgracia al general demócrata, al que crucificaron por no haber sido capaz de ganar al pueblo romano.
jueves, 7 de abril de 2016
MUERTOS VIVIENTES
La noche hacía
rato que se había ido, mi amigo Marcelo y yo volvíamos cansados a
casa. Sentados en el vacío vagón de metro, esperábamos impacientes
llegar a nuestra estación.
La próxima era la
nuestra, el tren comenzó a disminuir la marcha, pudimos ver que en
el andén, cientos de personas se agolpaban. Sus miradas fijas en
ningún punto delataban que hacía tiempo aquellas almas andaban
inertes. No dábamos rédito al dantesco espectáculo al que
asistíamos como espectadores de primera fila; el tren detuvo su
marcha. El miedo se apoderó de nuestros enjutos cuerpos, en segundos
las puertas se abrirían y aquella muchedumbre entraría en tropel.
Un silbido hizo que nuestros vellos se erizasen, un instante
después,el acceso quedó franqueado y aquellos seres alienados
entraron sin prestar atención a nuestros jóvenes cuerpos. Como
pudimos nos deslizamos al exterior.
Afortunadamente,
escapamos una vez más de la rutinaria vida de los habitantes de la
ciudad.
martes, 8 de marzo de 2016
Declaración de amor
Llegará el día que te tenga que mirar a los ojos
afrontar la dulce necesidad de explicarte como soy
liberarme de estas cadenas y expresar en todo mi ser
la verdad, la única verdad.
Sentarte a mi lado, cogerte de la mano, sonreír.
¡Dios dame fuerzas para afrontar este trago!
Ateo con ínfulas de párroco.
Me pierdo en tus ojos, me encadeno a tus blancas manos, sangro con tus rojos labios.
¿Cómo decirte la verdad, toda la verdad?
El aire se comprime en los pulmones
la lengua trata de escapar de la atadura de la razón
los ojos ahogados, sin saber nadar, en lágrimas contenidas.
El corazón late espoleado por la situación.
Angustia, incertidumbre, paz, amor, armonía...
Destilas todo lo que siempre quise tener,
y por fin brotó.
El tiempo detuvo sus impertérritas manecillas,
los pájaros plegaron sus alas,
las mariposas planearon sobre nuestras cabezas.
Tu respuesta clara y rotunda,
con una sonrisa en la comisura de los labios
que me hacían dudar de tu sentencia.
Miro el mar, sentado en la arena
un grupo de delfines nadan en paralelo a la orilla
el cielo es celeste como tus ojos
la arena fina como tu piel
Los rayos del sol broncean mi piel
al fondo una pareja juega con sus hijos
sonrío, me incorporo y entro en el mar.
Nunca más se supo de aquel tipo que declaró su amor.
afrontar la dulce necesidad de explicarte como soy
liberarme de estas cadenas y expresar en todo mi ser
la verdad, la única verdad.
Sentarte a mi lado, cogerte de la mano, sonreír.
¡Dios dame fuerzas para afrontar este trago!
Ateo con ínfulas de párroco.
Me pierdo en tus ojos, me encadeno a tus blancas manos, sangro con tus rojos labios.
¿Cómo decirte la verdad, toda la verdad?
El aire se comprime en los pulmones
la lengua trata de escapar de la atadura de la razón
los ojos ahogados, sin saber nadar, en lágrimas contenidas.
El corazón late espoleado por la situación.
Angustia, incertidumbre, paz, amor, armonía...
Destilas todo lo que siempre quise tener,
y por fin brotó.
El tiempo detuvo sus impertérritas manecillas,
los pájaros plegaron sus alas,
las mariposas planearon sobre nuestras cabezas.
Tu respuesta clara y rotunda,
con una sonrisa en la comisura de los labios
que me hacían dudar de tu sentencia.
Miro el mar, sentado en la arena
un grupo de delfines nadan en paralelo a la orilla
el cielo es celeste como tus ojos
la arena fina como tu piel
Los rayos del sol broncean mi piel
al fondo una pareja juega con sus hijos
sonrío, me incorporo y entro en el mar.
Nunca más se supo de aquel tipo que declaró su amor.
viernes, 4 de marzo de 2016
Si quiero
Parece que fue ayer, pero hoy hace 16 añitos que decidimos dar el "si quiero".
"Si quiero"; que cuando las cosas se tuerzan, tenga un pilar donde atarme, que resista las tempestades que pudieran arrastrarme hacia quien sabe donde.
"Si quiero"; estar junto a quien me cuida y me mima.
"Si quiero"; saber que estás ahí, porque mire hacia donde mire, siempre estarás presente, ya que nunca has estado fuera de mis pensamientos.
"Si quiero"; Saber que eres la única que es capaz de encenderme, apagarme, templarme con una mirada, una palabra, un gesto...
"Si quiero"; Pasear por la orilla de tu mano.
"Si quiero"; Mirar el reloj y preocuparme si no estás.
"Si quiero"; Acurrucarme y sentir tu cuerpo junto al mío.
"Si quiero"; Quererte.
"Yo os declaro marido y mujer".
"Si quiero"; que cuando las cosas se tuerzan, tenga un pilar donde atarme, que resista las tempestades que pudieran arrastrarme hacia quien sabe donde.
"Si quiero"; estar junto a quien me cuida y me mima.
"Si quiero"; saber que estás ahí, porque mire hacia donde mire, siempre estarás presente, ya que nunca has estado fuera de mis pensamientos.
"Si quiero"; Saber que eres la única que es capaz de encenderme, apagarme, templarme con una mirada, una palabra, un gesto...
"Si quiero"; Pasear por la orilla de tu mano.
"Si quiero"; Mirar el reloj y preocuparme si no estás.
"Si quiero"; Acurrucarme y sentir tu cuerpo junto al mío.
"Si quiero"; Quererte.
"Yo os declaro marido y mujer".
jueves, 18 de febrero de 2016
Terror
-¿Sabes que son dos planchas de hierro?, de esas que utilizan para hacer barcos. Miraba a la joven a los ojos, sin pestañear. La chica lo miraba asustada, sin saber cual sería la reacción del hombre.
-Pues así es como está ahora mi cabeza, mi cerebro, mis pensamientos, aplastados entre dos pesadas planchas de esas. Decía esto sin enfatizar, sin expresar ningún sentimiento, quizás el de hastío y eso no le gustaba nada a la chica.
-¿Ves esto?, seguía hablando con el mismo tono, -¿Lo ves?, insistía poniendo la pistola en la cara de ella. Un gesto afirmativo bastó para que el hombre armado se conformara.
-Esto es el único gato hidráulico que conozco, capaz de quitar esas pesadas planchas que me oprimen.
-¡Hierro contra Hierro!. lo dijo mientras se colocaba la pistola en la sien.
No hubo tiempo a más, tras la explosión, silencio. La sangre caliente junto a restos de huesos, piel y pelos se esparció por la sala y la cara de la chica.
-Pues así es como está ahora mi cabeza, mi cerebro, mis pensamientos, aplastados entre dos pesadas planchas de esas. Decía esto sin enfatizar, sin expresar ningún sentimiento, quizás el de hastío y eso no le gustaba nada a la chica.
-¿Ves esto?, seguía hablando con el mismo tono, -¿Lo ves?, insistía poniendo la pistola en la cara de ella. Un gesto afirmativo bastó para que el hombre armado se conformara.
-Esto es el único gato hidráulico que conozco, capaz de quitar esas pesadas planchas que me oprimen.
-¡Hierro contra Hierro!. lo dijo mientras se colocaba la pistola en la sien.
No hubo tiempo a más, tras la explosión, silencio. La sangre caliente junto a restos de huesos, piel y pelos se esparció por la sala y la cara de la chica.
sábado, 30 de enero de 2016
Rizos de Oro
Aún no levantaba un palmo del suelo cuando su cabeza llena de rizos de oros se había hecho famosa en toda la comarca. Con Dieciseis años, Inma ya era una experta cazadora. Desde el Olimpo, la admiraban los Dioses, que apostaban entre ellos para ver si acertaba a la presa o no; los que no confiaban en sus capacidades, le tendían trampas, que la joven sorteaba con una facilidad pasmosa.
Diana, celosa por los logros y la atención que acaparaba aquella humana, decidió castigarla. Envió un Adonis que trataría de robarle el corazón. No tardó el malvado emisario cumplir con su misión. La joven rizos de oro se entregó en cuerpo y alma a quien consideraba su amado, abandonando su ser en manos del apuesto gallardo.
Dejó la caza, dejó su mundo y pronto los Dioses se aburrieron dejando de protegerla...Un mal día, el Adonis entregó el corazón de la bella Inma a su jefa. Diana lo ensartó en una flecha y lo lanzó lejos.
Al despertar la joven, se encontró vacía, triste, sola....vagando por el bosque, las ninfas se apiadaron de ella, y la fueron guiando hasta la Pachamama. Allí encontró su corazón, Un corazón más fuerte y cargado de amor y felicidad.
Sus rizos cobraron más fuerza aún, los destellos que emitían competían con los mismos rayos del sol. Cuenta la leyenda, que el mismísimo Zeus bajó a la tierra para pedirle uno de sus rizos. Pero que no os engañen, su verdadero poder no radica en el pelo, sino en su corazón; si eres una de las personas afortunadas a las que le salpica su sonrisa, notarás como todo tu ser se inunda de felicidad.
Felicidades Inma.
Diana, celosa por los logros y la atención que acaparaba aquella humana, decidió castigarla. Envió un Adonis que trataría de robarle el corazón. No tardó el malvado emisario cumplir con su misión. La joven rizos de oro se entregó en cuerpo y alma a quien consideraba su amado, abandonando su ser en manos del apuesto gallardo.
Dejó la caza, dejó su mundo y pronto los Dioses se aburrieron dejando de protegerla...Un mal día, el Adonis entregó el corazón de la bella Inma a su jefa. Diana lo ensartó en una flecha y lo lanzó lejos.
Al despertar la joven, se encontró vacía, triste, sola....vagando por el bosque, las ninfas se apiadaron de ella, y la fueron guiando hasta la Pachamama. Allí encontró su corazón, Un corazón más fuerte y cargado de amor y felicidad.
Sus rizos cobraron más fuerza aún, los destellos que emitían competían con los mismos rayos del sol. Cuenta la leyenda, que el mismísimo Zeus bajó a la tierra para pedirle uno de sus rizos. Pero que no os engañen, su verdadero poder no radica en el pelo, sino en su corazón; si eres una de las personas afortunadas a las que le salpica su sonrisa, notarás como todo tu ser se inunda de felicidad.
Felicidades Inma.
martes, 26 de enero de 2016
El Diario
-Relato escogido para un libro de microrelatos que debía llevar las palabras Otoño, Invierno o ambas.
Entre más de 2.400 se escogieron 1.000, y uno de ellos es este "El Diario"
Invierno, Otoño, Verano, Primavera, así hacia atrás. Como mi vida, cuando aprendo la lección, ya ha terminado el curso. Mi existencia es un caos, un calcetín del revés, una venida sin ida. Desde que me dejaste, ya no soy la misma persona, una sombra de lo que llegué a ser. Abyecto amor que me hieres...
Cerré el libro con una lágrima que delataba que me sentía culpable de aquel sufrir.
Entre más de 2.400 se escogieron 1.000, y uno de ellos es este "El Diario"
Invierno, Otoño, Verano, Primavera, así hacia atrás. Como mi vida, cuando aprendo la lección, ya ha terminado el curso. Mi existencia es un caos, un calcetín del revés, una venida sin ida. Desde que me dejaste, ya no soy la misma persona, una sombra de lo que llegué a ser. Abyecto amor que me hieres...
Cerré el libro con una lágrima que delataba que me sentía culpable de aquel sufrir.
lunes, 25 de enero de 2016
Nanorrelatos
-El Nanorrelato es una variedad literaria, que comprende relatos pequeños compuesto por pocas palabras, en este caso, el concurso las limitabas a entre una y diez.
Alguno de estos que expongo a continuación ha sido elegido para formar parte de un libro.
Alguno de estos que expongo a continuación ha sido elegido para formar parte de un libro.
Título: “El gran Cañón”
Las vistas eran impresionantes, ¿Se aparta suegra?
Título:Amantes
Llegamos agotados, el amanecer nos
recibió desnudos
Título:Divorcio
El faro se apagó, naufragamos...
Título: Desamor
Me dices “hola”; te digo “adiós”.
Título: “Silencio”
Oscuridad.
martes, 19 de enero de 2016
Un día de aquellos para olvidar
-¡Nivel de energía descendiendo de forma brutal!
-¡Maldita sea!, ¿Activa escudos de defensa!
-¡Pero eso gastará más energía!
-Será solo de manera momentanea,....espero.
-Escudos activados, ladrón de energía desiste.
-¡Alarma!, contra atacan, ¿Como?, parece que desisten en su idea de descargarnos, ¡No se fíen!
-¡Señor, estamos en reserva!
-¡Maldita sea!, aún no son las doce de la mañana y ya han descargado casi por completo toda la energía vital del día.
-Tratemos de sobrevivir con almacenes paralelos, amigos que nos cedan la suficiente energía para sobrellevar el día.
-Redactelo todo tal y como sucede en el cuaderno de bitácoras
-Sí señor
Puto Martes, a ver cuando logramos desembarazarnos de tanto chupóptero....
Cuaderno de Bitácoras:
-Día 19 de Enero del Año 2.016, tras realizar satisfactoriamente las misiones de la madrugada, procedíamos a salir de la nave nodriza destino a la cueva minera cuando....
-¡Maldita sea!, ¿Activa escudos de defensa!
-¡Pero eso gastará más energía!
-Será solo de manera momentanea,....espero.
-Escudos activados, ladrón de energía desiste.
-¡Alarma!, contra atacan, ¿Como?, parece que desisten en su idea de descargarnos, ¡No se fíen!
-¡Señor, estamos en reserva!
-¡Maldita sea!, aún no son las doce de la mañana y ya han descargado casi por completo toda la energía vital del día.
-Tratemos de sobrevivir con almacenes paralelos, amigos que nos cedan la suficiente energía para sobrellevar el día.
-Redactelo todo tal y como sucede en el cuaderno de bitácoras
-Sí señor
Puto Martes, a ver cuando logramos desembarazarnos de tanto chupóptero....
Cuaderno de Bitácoras:
-Día 19 de Enero del Año 2.016, tras realizar satisfactoriamente las misiones de la madrugada, procedíamos a salir de la nave nodriza destino a la cueva minera cuando....
viernes, 15 de enero de 2016
El valor de lo pequeño
Había una vez una niña muy bajita,
era la más pequeña de su clase, y todos siempre se reían de ella;
era tan diminuta, que apenas sobresalía por encima de los pupitres.
En sus sueños, anhelaba siempre ser
una gigante, ver por encima de las copas de los árboles, rascarse la
espalda en altas montañas, hacer de los picos llenos de nieves,
improvisados helados. Pero cada mañana al despertar, volvía a
encontrarse con la cruda realidad.
Bajarse de la cama era una odisea,
llamar a los timbres, alcanzar a la mesa, coger un vaso,...todo era
una aventura que le reportaba un gran esfuerzo.
El calvario llegaba en el aula, cuando
todos se mofaban de ella por su estatura.
Un día, el colegio llevó de excursión
a los alumnos al campo. Todos disfrutaron mucho paseando por los
verdes valles y observando los animales silvestres. A la hora de
volver, la profesora se había perdido y no daba con el camino de
vuelta. Los niños, pronto empezaron a asustarse y lloriquear. La
tutora no sabía que hacer, se sentaron todos en círculo y dejaron
que la fría noche les abrazara con su oscuro manto.
La niña, al ver la actitud derrotista
de sus compañeros, se puso en pie, y aunque apenas llegaba al
ombligo de los niños, les habló de la importancia de hacer frente a
los miedos, no rendirse nunca y como afrontar las vicisitudes que les
pone la vida por delante. Les dijo, con una voz que cada vez se hacía
más grande, que ella había tenido que superarse día tras día, y
que si confiaban en ella, les llevaría de vuelta a casa.
Así, poco a poco fue aportando valor y
esperanza en los asustados corazones de sus compañeros.
Envalentonados por las palabras, decidieron seguir a la joven por los
oscuros senderos. Nadie sabía de los conocimientos astrales de su
compañera, ni ella los haría públicos.
A las pocas horas estaban siendo
atendidos en sus casas, y aprendiendo valiosas lecciones impartidas
por alguien que no llegaba al metro de altura, porque no importa el
tamaño de la persona, sino el de su hazaña.
jueves, 14 de enero de 2016
Nuevo Relato
En mi otro blog, el de relatos eróticos...., acabo de colgar uno que ha sido seleccionado para formar parte de una antología en papel, si quieres leerlo puedes acceder através de este link.
http://relatoseroti-k.blogspot.co.id/
http://relatoseroti-k.blogspot.co.id/
jueves, 31 de diciembre de 2015
El último relato del año
Faltaban minutos para las doce, nervisios hablaban algunos sin apenas tomar aire, elevando el sonido de sus voces por encima de los demás...los menos, contaban sus uvas en silencio, absortos en sus mundos y esperando cumplimentar ordenadamente con el ritual anual. Los más jóvenes daban explicaciones a los neófitos, a sabiendas que no mucho tiempo atrás ellos fueron aleccionados. El reloj sigue su curso ajeno a la espectativa creada entorno a él. Alguien manda callar, van a comenzar los cuartos, las primeras campanadas se imponen en el salón, de pronto alguin advierte con un grito seco ¡Ahora! Y el primer !Dong! Silencia al país...once campanadas después devuelve la voz a sus habitantes que lo primero que expresan es un ¡Feliz Año Nuevo!
martes, 22 de diciembre de 2015
La Dama de los Cartularios
El día que llegaste a este mundo se
despedía el otoño, fuiste el último rayo de sol que entró en
casa antes de que llegara el frío invierno. Naciste a tiempo de ver
caer la última hoja del árbol que nos da sombra.
Cuando llegó la primavera ya eras una
niña preciosa, el verano jugó contigo tanto ese año, que tu piel
quedó bronceada para siempre. El agua helada del arrollo perfiló tu
albugnea sonrisa, y las cálidas noches estrelladas, dieron color a
los fanales que miran todo con curiosidad.
Tu cuerpo fue moldeado entre los valles
del paraíso, para llegar a convertirte en la máxima excelsitud de la
naturaleza.
Desde la atalaya de mi existencia,
contemplo tu ir y venir y me congratulo de conocerte. Es todo un arregosto.
viernes, 20 de noviembre de 2015
la vida en rosa
“La vida en Rosa”
Capítulo
I
La
mañana aparecía gris, pronto empezaría a llover. Cristian miraba
la calle a través del cristal de la ventana del salón, por ella una
señora acaba de abrir su paraguas, la lluvia había llegado.
Melancólico, imaginaba los posibles tipos de vida que podría tener
aquella sencilla mujer. Dependienta, oficinista ,limpiadora...
-¡Buenos
días amor!, una humeante taza de café se interponía entre la
melancolía y el chaparrón. Cogió la taza suspendida frente a su
nariz e instaló la cabeza en el pecho de su amor.
-¡Gracias
mi vida!, le dijo mientras sentía el suave tacto de la americana en
su piel. Un beso en su frente fue la respuesta a ese gesto de amor, y
se sentaron en la mesa a degustar el desayuno.
-Ya
tengo los billetes de avión, el Viernes bajamos a Cadiz, ¡Qué
ganas de estar tumbado al sol!, dijo Ismael mientras untaba
mantequilla en la tostada.
-¡Ufff!,
expiró Cristian, no veo el momento de que estemos allí los dos
juntos y -¡Solos!.
Ismael
le dedicó una sonrisa, a él también le apetecía pasar con su
chico unas vacaciones que se presentaban de ensueño, tras un año
complicado, donde por culpa del trabajo y por motivos ajenos a la
pareja, la relación había sufrido mucho; ya era hora que los
agentes externos fuesen beneficiosos en vez de destructivos.
Se
despidieron con un fugaz beso en los labios y Cristian quedó
atrapado en su casa.
El
hogar no era muy grande, se componía de un salón pintado en verde y
rosa, junto a un librero atestado de obras de todo tipo, un pequeño
sofá cubierto con una manta multicolor hecha en pasword, que se
convertía en cama para acoger las visitas; hacía tanto que no venía
nadie a verlo, pensó mientras recogía los restos del desayuno. ¿Qué
habría pasado con todos aquellos amigos de juventud?. Las paredes
todas estaban adornadas con diferentes tipos de cuadros, algunas de
cuerpos masculinos desnudos, otras, directamente mostraban atributos
varoniles en su estado de máxima erección, y las menos, paisajes
bucólicos.
La
cocina era pequeña, apenas cocinaban en ella, la alacena estaba
rellena de embutidos, quesos y una bodega decente. En la casa solo
hacían el desayuno y la cena, ya que ambos almorzaban fuera. Los
días que eran festivos, pedían la comida a domicilio.
El
resto del hogar lo componía el amplio dormitorio y un cuarto de aseo
con bañera, ya que él mismo había solicitado esa única condición
el día que decidieron buscar un apartamento para los dos. Disfrutaba
de baños de agua caliente hasta que su blanquecina piel adquiría el
color rosáceo del salmón.
La
mañana la dedicaría a preparar las maletas, no quería dejarse nada
en casa que pudiera necesitar en la playa. Aún era Lunes, pero su
naturaleza maniática, le obligaba a tenerlo todo controlado con
bastante antelación.
Una
hora después, Cristian estaba tumbado desnudo sobre la cama, boca
arriba, observando el cielo a través del amplio ventanal e imaginándose
flotando en el mar. El sonido de la puerta le sobresaltó. ¿Quien
sería?.
Se
colocó una toalla en la cintura mientras recorría el pasillo dando
pequeños saltitos. Se asomó a la mirilla y solo pudo ver un enorme
paquete. Abrió un poco la puerta y escuchó la voz de un hombre
joven decir:
-¿Don
Cristian Mayo?, a la vez que pronunciaban su nombre, la cara de un
joven asomaba tras aquel enorme paquete.
-Soy
yo, se presentó Cristian, que a pesar de superar los cuarenta
mostraba un torso digno de las esculturas de Miguel Ángel, abriendo
del todo la puerta y mostrándose como un pavo real.
-¡Este
paquete es para usted!, dijo el joven deseando soltar la carga.
-¡Me
encantan los paquetes grandes!, soltó el dueño de la casa al joven,
con la mal sana intención de provocar.
-¿Puede
usted firmar aquí?, dijo azaroso el muchacho, que no veía el
momento de escapar de las garras de aquel hombre que no es que se
insinuara, sino que lo acosaba.
-¡
Te firmo donde tu quieras, guapo!. Dado el primer mordisco y
saboreada la sangre, no iba a dejarla escapar su presa tan
fácilmente.
Una
vez que el chico tuvo el albarán en su mano, ni se despidió, cogió
las escaleras y en un tris se perdió de la vista de Cristian. Este
sonrió tras el aprieto en el que acababa de poner al joven. Le
encantaba poner de los nervios a los jóvenes.
Colocó
el enorme paquete sobre la mesa y se sentó en el sofá a contemplar
aquella caja cuadrada envuelta en papel de regalo rojo y adornada con
un lazo enorme dorado.
¿Qué
sería?, ¿Quién le enviaría aquel regalo?, los nervios se
apoderaban de él mientras dilucidaba de qué se trataría.
Aquella
manía la tenía, como tantas otras, desde su más tierna infancia.
La gente comentaba como algo anormal y sorprendida de como se llevó
una semana con un regalo cerrado sobre una mesa, mirándolo sin
abrir.
Nadie
entendía que él disfrutaba cada instante de aquellos presentes, aún
sin abrir. Cristian siempre decía que lo importante no era el regalo
en sí, sino quien hacía el regalo, por ello, el gozo que le
producía imaginarse a esa persona buscando el regalo, comprándolo y
envolviéndolo, le producía un placer tal, que el hecho de abrirlo
era romper el cordón umbilical que lo unía con esa persona. ¿Y que
madre no disfrutaba de su hijo mientras estaba en su interior...?.
El
reloj de la cocina marcó las doce de la mañana. -¡Dios mio!, dijo
en voz alta. -¿Tan tarde es?, continuó hablando para sí mismo.
Corrió
hacia el dormitorio y comenzó a vestirse, un traje de chaqueta de
color burdeos, camisa negra, zapatos a juego y un
pañuelo anudado en el cuello de color mostaza. Su daltonismo hacía
que combinase los colores de manera muy particular, pero lo que
pensarán los demás de su estilismo se la traía al pairo.
Quince
minutos más tarde estaba pidiendo un taxi para que lo llevase al
taller de su buen amigo y socio, Risco.
Risco
era un pintor que pudo haber pisado el olimpo de los artistas, pero
prefirió quedarse unos escalones por debajo. Su antropofóbia
diagnósticada, le había llevado a tener una vida asceta, con el
único nexo de unión al resto del mundo de su amigo de infancia
Cristian.
viernes, 13 de noviembre de 2015
La princesa de zapatos azules
La princesa de zapatos azules vivía en lo alto del torreón de ladrillos rojos, rodeada de lacayos y sirvientas, todos pendientes de cumplir los deseos de la niña de pelo dorado como el sol. Pero la joven princesa lo único que anhelaba era poder salir de aquel torreón y recorrer mundo.
-Papá tengo frío, decía la pequeña Marga mientras su padre la acurrucaba aún más entre sus brazos intentando protegerla de un frío y una humedad que calaba hasta los huesos. Una mirada de impotencia en la oscura noche se perdió en los ojos color esmeralda de su bella mujer....
La barca iba atestada de personas, todos en silencio, algún murmullo indescifrable se ahogaba tras el golpe de las olas contra la goma de la lancha.
-Pronto estaremos en tierra, en una casa con chimenea y juguetes mi amor....procuraba calmar el aflijido padre a la inocente criatura, que trataba de calentarse vanamente con las cálidas palabras de su amado padre.
Cerró sus ojos para ver a la princesa de zapatos azules, y decirle que el mundo no era tan bello, que a ella le gustaría estar en el torreón rojo, tener zapatos azules y vivir sin miedo junto a sus padres, lacayos y sirvientas.
Una ola hizo volcar la barca, el agua se tragó de golpe a la mitad de los pasajeros, la hipotermia iría matando lentamente a los que sabían nadar y gritaban nombres de personas queridas para tenerlas localizadas en un vano intento de aferrarse a un sufrimiento que se prolongaría algunas horas más....
Marga seguía agarrada a su padre, ambos se hundían en el oscuro mar, pronto todo acabaría, pero algo faltaba, la niña abrió sus ojos verdes y allí estaba, su madre desesperada buceaba hasta ellos, para en un último esfuerzo agarrar a su familia y tratar de sacarlos a la superficie...
-¡Apaga la televisión!, ¿Cómo pueden ponernos tan temprano esas imágenes?.
-Claudia miraba la televisión mientras los cereales flotaban en la leche, la imagen en la orilla de un amasijo de cuerpos en los que se distinguían claramente unos ojos verdes la dejaron catatónica.
-¡Niña!, dijo la madre a la vez que apagaba la televisión, termina el desayuno que llegas tarde al colegio....
-Papá tengo frío, decía la pequeña Marga mientras su padre la acurrucaba aún más entre sus brazos intentando protegerla de un frío y una humedad que calaba hasta los huesos. Una mirada de impotencia en la oscura noche se perdió en los ojos color esmeralda de su bella mujer....
La barca iba atestada de personas, todos en silencio, algún murmullo indescifrable se ahogaba tras el golpe de las olas contra la goma de la lancha.
-Pronto estaremos en tierra, en una casa con chimenea y juguetes mi amor....procuraba calmar el aflijido padre a la inocente criatura, que trataba de calentarse vanamente con las cálidas palabras de su amado padre.
Cerró sus ojos para ver a la princesa de zapatos azules, y decirle que el mundo no era tan bello, que a ella le gustaría estar en el torreón rojo, tener zapatos azules y vivir sin miedo junto a sus padres, lacayos y sirvientas.
Una ola hizo volcar la barca, el agua se tragó de golpe a la mitad de los pasajeros, la hipotermia iría matando lentamente a los que sabían nadar y gritaban nombres de personas queridas para tenerlas localizadas en un vano intento de aferrarse a un sufrimiento que se prolongaría algunas horas más....
Marga seguía agarrada a su padre, ambos se hundían en el oscuro mar, pronto todo acabaría, pero algo faltaba, la niña abrió sus ojos verdes y allí estaba, su madre desesperada buceaba hasta ellos, para en un último esfuerzo agarrar a su familia y tratar de sacarlos a la superficie...
-¡Apaga la televisión!, ¿Cómo pueden ponernos tan temprano esas imágenes?.
-Claudia miraba la televisión mientras los cereales flotaban en la leche, la imagen en la orilla de un amasijo de cuerpos en los que se distinguían claramente unos ojos verdes la dejaron catatónica.
-¡Niña!, dijo la madre a la vez que apagaba la televisión, termina el desayuno que llegas tarde al colegio....
viernes, 30 de octubre de 2015
HALLOBLOGWEEN 2015 - ¿LOS ZOMBIES HAN MUERTO?
Un año más, acudo a la cita de mi amiga Teresa Cameselle y su certamen de microrelatos, el título de la entrada lo dice todo, así que no me demoro más y os escribo mi micro-relato.
ORIGEN
-¿Abuelo, que son los Zombies?, preguntó el pequeño Jonás, mientras leía un cuento tumbado en la alfombra, a su anciano abuelo.
El barbudo hombre daba caladas a una pipa sin tabaco, y se mecía frente a la chimenea en una mecedora tan vieja como él, se demoró en contestar.
-Hace mucho, mucho tiempo, comenzó a hablar el vejestorio, arrastrando su mirada a esos años atrás. A las personas que contraían una enfermedad llamada lepra, las confinaban en una isla abandonada. Allí estaban condenados a morir, pero lejos de eso, comenzaron a comerse unos a otros para sobrevivir. Pero lo que sobrevivió en ellos fue una nueva enfermedad que los convirtió en unos seres a los que llamaron muertos vivientes.
La puerta se abrió de golpe, una joven entró aterrada, hombre y niño miraron a la muchacha que acababa de violentar su hogar.
Un grito salió de la adolescente garganta, abuelo y nieto se dirigieron hacia la chica, la cena acababa de ser servida.
ORIGEN
-¿Abuelo, que son los Zombies?, preguntó el pequeño Jonás, mientras leía un cuento tumbado en la alfombra, a su anciano abuelo.
El barbudo hombre daba caladas a una pipa sin tabaco, y se mecía frente a la chimenea en una mecedora tan vieja como él, se demoró en contestar.
-Hace mucho, mucho tiempo, comenzó a hablar el vejestorio, arrastrando su mirada a esos años atrás. A las personas que contraían una enfermedad llamada lepra, las confinaban en una isla abandonada. Allí estaban condenados a morir, pero lejos de eso, comenzaron a comerse unos a otros para sobrevivir. Pero lo que sobrevivió en ellos fue una nueva enfermedad que los convirtió en unos seres a los que llamaron muertos vivientes.
La puerta se abrió de golpe, una joven entró aterrada, hombre y niño miraron a la muchacha que acababa de violentar su hogar.
Un grito salió de la adolescente garganta, abuelo y nieto se dirigieron hacia la chica, la cena acababa de ser servida.
jueves, 29 de octubre de 2015
El Rajado
Capítulo I
-¡Es imposible que podamos sortear el arrecife!, informó la veterana Simona segunda de abordo a la Capitana Mariela.
Mariela, sin dejar de mirar al arrecife, que se aproximaba a gran velocidad, dijo en una voz tenue como el atardecer y con una seguridad que si fuesen plomo las habría llevado al fondo del mar por el tonelaje que pesaban.
-¡Pasaremos!. Acto seguido, y poniendo el registro de su voz por encima de la tormenta gritó a todas sus marineras.
- ¡A estribor!, ¡Todas a estribor!. Las mujeres, curtidas en el mar, y acostumbradas a acatar las ordenes de su jefa sin rechistar, se lanzaron en tropel hacia el lado del barco, haciendo que este se inclinase hacia esa banda con tal virulencia, que el cabello de las que lo llevaban suelto, se mojaban con el salado mar.
Cuando el barco rasgó con su quilla las rocas del islote mayor, y pasó entre Los Alijos, nadie daba crédito. Muchas pensaron que se ahogarían allí, en medio del océano, partido su barco al embestir a aquellos islotes colocados en medio del mar por los Diablos para llevarse el alma de quien se atreviese a navegar por los mares.
Un segundo más y el barco zozobraría, Mariela, consciente de ello, volvió a gritar dejando sus pulmones vacíos.
- ¡A sus puestos!, ¡Izad la Mayor!.
"El Rajado", surcaba el mar nuevamente, escapando de la tormenta.
-¡No podemos permitir que un grupo de mujeres saqueen los barcos del Rey!, el hombre que pronunciaba estas palabras, vestía una desgastada túnica confeccionada con tela de saco.
- Ni los grupos de hombres, dijo un hombre vestido con ricas telas que presidía la mesa. -Los barcos del Rey son sagrados. Dijo con suficiencia.
Una furibunda mirada salió de los ojos del clérigo, que a sabiendas de que quien le había corregido no era otro más que el comendador, hijo del hermano del Rey y máxima autoridad en la zona, se mordió la lengua y musitó un:
- Por supuesto señor, dejando claro que el único hombre sentado en la sala era el que mayor rango y poder poseía.
- No tenemos barcos ni hombres suficientes para cubrir toda la costa señor. El que ahora hablaba no era otro que Don Francisco de las Altas Cumbres, jefe de todas las milicias ubicadas en el Nuevo Mundo.
- Ofreced recompensa, dijo el sobrino del Rey con la suficiencia de quien tiene una idea genial y con ella se acabarán los problemas. Por cada pirata de bajo rango, ofreceremos 100 gramos de oro, por cada oficial, un Kilogramo, por cada Capitán, 10 Kilogramos de oro, y por cada Barco pirata entregado en condiciones a la corona, se le otorgará un título nobiliario y 50 Kilos de Oro.
-¿Sabe usted cuantos piratas falsos van a ser entregados a cambio de ese oro?, se atrevió a decir el jefe de la milicia.
La prudencia no era precisamente una virtud de la que pudiera presumir este hombre, que si no hubiese estado bien protegido por su apellido y una fortuna, no tanto económica como la otorgada por el azar, su cabeza hubiese rodado hacía mucho.
- Pues si usted no es capaz de hacer su trabajo, que lo hagan otros, que seguro lo realizarán con mayor efectividad. Sentenció molesto el comendador.
-¡Es imposible que podamos sortear el arrecife!, informó la veterana Simona segunda de abordo a la Capitana Mariela.
Mariela, sin dejar de mirar al arrecife, que se aproximaba a gran velocidad, dijo en una voz tenue como el atardecer y con una seguridad que si fuesen plomo las habría llevado al fondo del mar por el tonelaje que pesaban.
-¡Pasaremos!. Acto seguido, y poniendo el registro de su voz por encima de la tormenta gritó a todas sus marineras.
- ¡A estribor!, ¡Todas a estribor!. Las mujeres, curtidas en el mar, y acostumbradas a acatar las ordenes de su jefa sin rechistar, se lanzaron en tropel hacia el lado del barco, haciendo que este se inclinase hacia esa banda con tal virulencia, que el cabello de las que lo llevaban suelto, se mojaban con el salado mar.
Cuando el barco rasgó con su quilla las rocas del islote mayor, y pasó entre Los Alijos, nadie daba crédito. Muchas pensaron que se ahogarían allí, en medio del océano, partido su barco al embestir a aquellos islotes colocados en medio del mar por los Diablos para llevarse el alma de quien se atreviese a navegar por los mares.
Un segundo más y el barco zozobraría, Mariela, consciente de ello, volvió a gritar dejando sus pulmones vacíos.
- ¡A sus puestos!, ¡Izad la Mayor!.
"El Rajado", surcaba el mar nuevamente, escapando de la tormenta.
-¡No podemos permitir que un grupo de mujeres saqueen los barcos del Rey!, el hombre que pronunciaba estas palabras, vestía una desgastada túnica confeccionada con tela de saco.
- Ni los grupos de hombres, dijo un hombre vestido con ricas telas que presidía la mesa. -Los barcos del Rey son sagrados. Dijo con suficiencia.
Una furibunda mirada salió de los ojos del clérigo, que a sabiendas de que quien le había corregido no era otro más que el comendador, hijo del hermano del Rey y máxima autoridad en la zona, se mordió la lengua y musitó un:
- Por supuesto señor, dejando claro que el único hombre sentado en la sala era el que mayor rango y poder poseía.
- No tenemos barcos ni hombres suficientes para cubrir toda la costa señor. El que ahora hablaba no era otro que Don Francisco de las Altas Cumbres, jefe de todas las milicias ubicadas en el Nuevo Mundo.
- Ofreced recompensa, dijo el sobrino del Rey con la suficiencia de quien tiene una idea genial y con ella se acabarán los problemas. Por cada pirata de bajo rango, ofreceremos 100 gramos de oro, por cada oficial, un Kilogramo, por cada Capitán, 10 Kilogramos de oro, y por cada Barco pirata entregado en condiciones a la corona, se le otorgará un título nobiliario y 50 Kilos de Oro.
-¿Sabe usted cuantos piratas falsos van a ser entregados a cambio de ese oro?, se atrevió a decir el jefe de la milicia.
La prudencia no era precisamente una virtud de la que pudiera presumir este hombre, que si no hubiese estado bien protegido por su apellido y una fortuna, no tanto económica como la otorgada por el azar, su cabeza hubiese rodado hacía mucho.
- Pues si usted no es capaz de hacer su trabajo, que lo hagan otros, que seguro lo realizarán con mayor efectividad. Sentenció molesto el comendador.
lunes, 26 de octubre de 2015
El doctor Terminal
Horacio era un tipo anodino, su vida transcurría entre la mesa colocada de cara a la pared, en la esquina más sombría de una oficina bancaria.
Llegaba siempre el primero al banco y se iba el último, así se ahorraba tener que hablar con nadie. Solo se comunicaba lo sucinto para sobrevivir.
Odiaba los puentes, las vacaciones, todo aquello que perturbara su rutina. Por eso, aquella mañana de Octubre que se despertó con un fuerte dolor de estómago, nadie acudió a socorrerle.
Tuvo la inmensa suerte que era un Lunes cualquiera de su triste vida, y que su no asistencia al trabajo escamó a su superior que llamó repetidamente a su casa.
Un simple
-¡Me encuentro mal!, ¡Ayuda!.
Bastó para que Don Federico activase el protocolo de salvamento, y una ambulancia se personase en la vivienda de Horacio. Ante la imposibilidad de entrar, llamaron a la policía, estos a los bomberos, y así, en la calle Avenida del espíritu santo número 64, se montó tal guirigai, que Horacio casi se muere de la vergüenza antes que del dolor.
- Tiene usted una enfermad de las llamadas "raras", dijo el doctor sin mirarle a los ojos, atento a los papeles que sujetaba con ambas manos.
Horacio lo miraba desde la cama, entubado e inmóvil.
- Su vida se limitará desde ahora a beber agua y comer verduras, nada de grasas, nada de alcohol, nada de hidratos de carbono, nada de legumbres, nada de sal, nada de azúcar, nada de nada.
La primera mirada que le dirigió el doctor "Terminal" por encima de sus lentes hizo que Horacio se empequeñeciera.
-¿Ha entendido usted?, si ingiere algo de esto, no durará ni dos días.
No esperó ni a que el paciente le contestase, giró sus talones de forma marcial, y salió de su habitación.
El silencio volvió a apoderarse de la estancia, solo roto por la respiración artificial conectada a su compañero de habitación. La última cama estaba vacía.
Creyó que su fin era aquel, cuando escuchó a una de las enfermeras dirigirse a otra en voz baja, pensando que dormía.
-Pobre, le ha tocado el doctor "Terminal"
-¿Doctor "Terminal"?, preguntó inocentemente su compañera.
-¡Cómo se nota que eres nueva!, le contestó en forma de reproche,
-Le llamamos así porque es el último medico que tienen los pacientes...ninguno sobrepasa la semana.
No pudo ver la cara de susto y pena que puso la sanitaria, pero pudo sentirla tras sus párpados sellados.
Cinco días después, un enjuto Horacio recibía el alta. El único placer que tenía en su vida, que era la cocina y el buen comer, también le habían sido arrebatados.
Aquella noche no podía dormir, una semana desde su ingreso en el hospital....como pasaba el tiempo. El doctor "Terminal" había acertado en su pronóstico, con lo cual Horacio era la excepción que confirmaba la regla.
Sus pensamientos iban y venían, ¡Qué desperdicio de vida!, cuando podía no hice, ahora que no puedo quiero hacer....Así con estos reproches le sobrevino la modorra y cayó en los brazos de Morfeo.
La mañana era soleada, estupenda, la antítesis del interior de Horacio. El desayuno, compuesto de un vaso de agua y una col hervida se le quedaron mirando.
Allí estaba Horacio, vestido con la ropa que le caía por el cuerpo como el pellejo sobrante del gordo que fue mirando y siendo observado por la col y el vaso de agua.
Arrastró la silla y salió de la casa sin cerrar tan siquiera la puerta. En el primer bar que encontró entró y se atiborró de dulces, panes, embutidos, café,....
Dos horas más tarde se enfrentaba a una paella para cuatro, un surtido de pescados fritos, una tabla de queso, dos botellas de vino de la Ribera del Duero y varias jarras de cervezas.
La noche pensó que debería hacer la cena más ligera, y tan solo comió dos pizzas familiares.
Llegaba siempre el primero al banco y se iba el último, así se ahorraba tener que hablar con nadie. Solo se comunicaba lo sucinto para sobrevivir.
Odiaba los puentes, las vacaciones, todo aquello que perturbara su rutina. Por eso, aquella mañana de Octubre que se despertó con un fuerte dolor de estómago, nadie acudió a socorrerle.
Tuvo la inmensa suerte que era un Lunes cualquiera de su triste vida, y que su no asistencia al trabajo escamó a su superior que llamó repetidamente a su casa.
Un simple
-¡Me encuentro mal!, ¡Ayuda!.
Bastó para que Don Federico activase el protocolo de salvamento, y una ambulancia se personase en la vivienda de Horacio. Ante la imposibilidad de entrar, llamaron a la policía, estos a los bomberos, y así, en la calle Avenida del espíritu santo número 64, se montó tal guirigai, que Horacio casi se muere de la vergüenza antes que del dolor.
- Tiene usted una enfermad de las llamadas "raras", dijo el doctor sin mirarle a los ojos, atento a los papeles que sujetaba con ambas manos.
Horacio lo miraba desde la cama, entubado e inmóvil.
- Su vida se limitará desde ahora a beber agua y comer verduras, nada de grasas, nada de alcohol, nada de hidratos de carbono, nada de legumbres, nada de sal, nada de azúcar, nada de nada.
La primera mirada que le dirigió el doctor "Terminal" por encima de sus lentes hizo que Horacio se empequeñeciera.
-¿Ha entendido usted?, si ingiere algo de esto, no durará ni dos días.
No esperó ni a que el paciente le contestase, giró sus talones de forma marcial, y salió de su habitación.
El silencio volvió a apoderarse de la estancia, solo roto por la respiración artificial conectada a su compañero de habitación. La última cama estaba vacía.
Creyó que su fin era aquel, cuando escuchó a una de las enfermeras dirigirse a otra en voz baja, pensando que dormía.
-Pobre, le ha tocado el doctor "Terminal"
-¿Doctor "Terminal"?, preguntó inocentemente su compañera.
-¡Cómo se nota que eres nueva!, le contestó en forma de reproche,
-Le llamamos así porque es el último medico que tienen los pacientes...ninguno sobrepasa la semana.
No pudo ver la cara de susto y pena que puso la sanitaria, pero pudo sentirla tras sus párpados sellados.
Cinco días después, un enjuto Horacio recibía el alta. El único placer que tenía en su vida, que era la cocina y el buen comer, también le habían sido arrebatados.
Aquella noche no podía dormir, una semana desde su ingreso en el hospital....como pasaba el tiempo. El doctor "Terminal" había acertado en su pronóstico, con lo cual Horacio era la excepción que confirmaba la regla.
Sus pensamientos iban y venían, ¡Qué desperdicio de vida!, cuando podía no hice, ahora que no puedo quiero hacer....Así con estos reproches le sobrevino la modorra y cayó en los brazos de Morfeo.
La mañana era soleada, estupenda, la antítesis del interior de Horacio. El desayuno, compuesto de un vaso de agua y una col hervida se le quedaron mirando.
Allí estaba Horacio, vestido con la ropa que le caía por el cuerpo como el pellejo sobrante del gordo que fue mirando y siendo observado por la col y el vaso de agua.
Arrastró la silla y salió de la casa sin cerrar tan siquiera la puerta. En el primer bar que encontró entró y se atiborró de dulces, panes, embutidos, café,....
Dos horas más tarde se enfrentaba a una paella para cuatro, un surtido de pescados fritos, una tabla de queso, dos botellas de vino de la Ribera del Duero y varias jarras de cervezas.
La noche pensó que debería hacer la cena más ligera, y tan solo comió dos pizzas familiares.
martes, 1 de septiembre de 2015
Juan Amorós y el Extraño caso de las alcaparras
La mañana empezaba a la una de la tarde, nadie en su sano juicio se levantaría antes. Siempre dije que quien quisiera ver un amanecer que no se acostase hasta verlo. ¿Qué coño era eso de levantarse para contemplar un amanecer?, con lo bien que se veía junto a una mujer tras haber estado toda la noche en los bares.
Miré mi cartera de piel de Ubrique, vacía. Ya me gustaría tenerla llena de verdes como la nevera de un vegano. Tenía que ponerme a buscar pasta, los euros no vendrían a llamarme a la puerta. ¿O si?.
Sonó el telefóno, me sorprendía que aún tuviese línea, ya que llevaba meses sin pagarla. -¿Diga?.
-Sí, soy Juan Amorós, ¿con quien hablo?.
-¿Intrascendente?, la cabeza aún no estaba del todo despejada, la cogorza del día anterior me pasaba factura, y no ayudaba a estar despejado los dos días que llevaba sin comer.
-Muy bien, si, tomo nota, dentro de una hora en "La esquina Dorada". Conocía bien el restaurante, de medio-alto postín, quien me llamaba no era un cualquiera. Me asearía e iría a ver quien era el misterioso hablante, que quería de mí y de paso llenaría el buche que falta me hacía.
Me duché con agua fría, me afeité con la primera cuchilla que encontré, propinándome algunos cortes en la cara, cogí una camisa y un pantalón limpios, una chaqueta y salí de casa con la sana intención de al menos llenar el estómago.
Antes de salir, cogí el revolver, la navaja, el móvil, las gafas de sol, la cartera y mi reloj de pulsera. No salía sin ellos de casa.
-¡Coño, las llaves!...casi las olvido dentro. Al salir me topé con María, una soltera de treinta años de muy ben ver y que a veces me había beneficiado. La salude y noté como me miró de arriba abajo con cara lasciva. Le sonreí y le pedí un cigarro, a la vez que me disculpaba de ir de esta guisa, excusándome y explicando que iba a una entrevista de trabajo. Una vez conseguido el pitillo, salí corriendo escalera abajo maldiciendo mi nombre por ser tan tonto de ir dando explicaciones sin que me la pidieran.
Al llegar a la calle, le pedí fuego a un chico que pasaba con un porro en la mano. Malditos jóvenes dije, todo el día enganchados a esta mierda.
Llegué al bar y me senté en la barra, eran pasadas las dos, me pedí un whisky.
-Espero que el de la llamada no me falle, porque a ver si no quien va a pagar esta copa. Pensé mientras le daba un buen sorbo.
Aún no había dejado el vaso en la barra, cuando una voz femenina me interpeló:
-¿Don Juan Amorós?...
Miré mi cartera de piel de Ubrique, vacía. Ya me gustaría tenerla llena de verdes como la nevera de un vegano. Tenía que ponerme a buscar pasta, los euros no vendrían a llamarme a la puerta. ¿O si?.
Sonó el telefóno, me sorprendía que aún tuviese línea, ya que llevaba meses sin pagarla. -¿Diga?.
-Sí, soy Juan Amorós, ¿con quien hablo?.
-¿Intrascendente?, la cabeza aún no estaba del todo despejada, la cogorza del día anterior me pasaba factura, y no ayudaba a estar despejado los dos días que llevaba sin comer.
-Muy bien, si, tomo nota, dentro de una hora en "La esquina Dorada". Conocía bien el restaurante, de medio-alto postín, quien me llamaba no era un cualquiera. Me asearía e iría a ver quien era el misterioso hablante, que quería de mí y de paso llenaría el buche que falta me hacía.
Me duché con agua fría, me afeité con la primera cuchilla que encontré, propinándome algunos cortes en la cara, cogí una camisa y un pantalón limpios, una chaqueta y salí de casa con la sana intención de al menos llenar el estómago.
Antes de salir, cogí el revolver, la navaja, el móvil, las gafas de sol, la cartera y mi reloj de pulsera. No salía sin ellos de casa.
-¡Coño, las llaves!...casi las olvido dentro. Al salir me topé con María, una soltera de treinta años de muy ben ver y que a veces me había beneficiado. La salude y noté como me miró de arriba abajo con cara lasciva. Le sonreí y le pedí un cigarro, a la vez que me disculpaba de ir de esta guisa, excusándome y explicando que iba a una entrevista de trabajo. Una vez conseguido el pitillo, salí corriendo escalera abajo maldiciendo mi nombre por ser tan tonto de ir dando explicaciones sin que me la pidieran.
Al llegar a la calle, le pedí fuego a un chico que pasaba con un porro en la mano. Malditos jóvenes dije, todo el día enganchados a esta mierda.
Llegué al bar y me senté en la barra, eran pasadas las dos, me pedí un whisky.
-Espero que el de la llamada no me falle, porque a ver si no quien va a pagar esta copa. Pensé mientras le daba un buen sorbo.
Aún no había dejado el vaso en la barra, cuando una voz femenina me interpeló:
-¿Don Juan Amorós?...
El Viaje
El golpe había sido tremendo, las cabezas rodaban sobre el anden dejando un reguero viscoso rojo desde la base del cuerpo hasta donde la fuerza centrífuga desplazaba ambas extremidades que entrechocaban y salpicaban más sangre. Los cascos eran los perfectos envoltorios que protegían los inservibles bustos.
Los decapitados cuerpos aún movían brazos y piernas, como una gallina sin cabeza que corre hasta morir desangrada, los monos negros que los envolvían apenas dejaban ver el color primigenio, el rojo lo envolvía todo.
Feliz cumpleaños, rezaba el paquete que sobresalía de la moto enganchada a un quita miedo....
Los decapitados cuerpos aún movían brazos y piernas, como una gallina sin cabeza que corre hasta morir desangrada, los monos negros que los envolvían apenas dejaban ver el color primigenio, el rojo lo envolvía todo.
Feliz cumpleaños, rezaba el paquete que sobresalía de la moto enganchada a un quita miedo....
jueves, 13 de agosto de 2015
Vida
No se si a estas alturas y tras más de 300 post, habré escrito alguno con este título, y tampoco puedo estar seguro de no haber explicado como veo la vida.
Para los que se han incorporado recientemente, os diré, que somo barcos en un gran canal lleno de esclusas. Cada vez que pasamos a una nueva, nos acompañan los barcos con los que iniciamos el trayecto, no todos, ya que algunos se van quedando, y conocemos a otros que llegan porque decidieron no avanzar. Así transcurre nuestra existencia. Por eso, no debemos aferrarnos a ningún barco, solo al nuestro y disfrutar del trayecto con cuantos barcos haya en nuestra esclusa en cada momento.
Así transcurre la vida con respecto a las personas que nos rodean en cada momento, ahora, os explicaré como transcurre la existencia de cada ser de manera individual.
Seguimos viajando, ya que la vida no es más que eso, un largo viaje. Individualmente, recorremos una calle llena de muros, un pasillo que para algunos es estrecho y para otros ancho, no sabemos que hay detrás de esos muros, y solo cuando conoces a alguien que habita tras ello, podrás acceder a universos paralelos. Para resumirlo de manera mundana, os diré, que tras los muros hay peñas de carnaval, de fútbol, de Reiki, Yoga, Ballet,.....y hay quien accede a ellos y quien pasa de largo sin nunca preguntarse que pudo haber tras esos muros....
Para los que se han incorporado recientemente, os diré, que somo barcos en un gran canal lleno de esclusas. Cada vez que pasamos a una nueva, nos acompañan los barcos con los que iniciamos el trayecto, no todos, ya que algunos se van quedando, y conocemos a otros que llegan porque decidieron no avanzar. Así transcurre nuestra existencia. Por eso, no debemos aferrarnos a ningún barco, solo al nuestro y disfrutar del trayecto con cuantos barcos haya en nuestra esclusa en cada momento.
Así transcurre la vida con respecto a las personas que nos rodean en cada momento, ahora, os explicaré como transcurre la existencia de cada ser de manera individual.
Seguimos viajando, ya que la vida no es más que eso, un largo viaje. Individualmente, recorremos una calle llena de muros, un pasillo que para algunos es estrecho y para otros ancho, no sabemos que hay detrás de esos muros, y solo cuando conoces a alguien que habita tras ello, podrás acceder a universos paralelos. Para resumirlo de manera mundana, os diré, que tras los muros hay peñas de carnaval, de fútbol, de Reiki, Yoga, Ballet,.....y hay quien accede a ellos y quien pasa de largo sin nunca preguntarse que pudo haber tras esos muros....
sábado, 18 de abril de 2015
La primogénita
Todos en la casa esperaban un varón, que siguiera la dinastía. El llanto inundó la habitación escasamente iluminada. Todo hacía presagiar que el bebe no aguantaría mucho. Escuálido y rojo, emitió un llanto impropio de un ser tan diminuto, parecía que fuese el grito desgarrador de llegar a la vida para irse de prisa. Su madre, al ver que era hembra sintió una punzada de pena, pero pronto vendrían más y serían varones; cogió a su cachorro en brazos y supo desde ese momento que viviría para ella.
La niña crecía en un ambiente de amor y felicidad, mantenía su esquelético cuerpo que no ensanchaba a pesar de las grandes comilonas que despachaba, igualando en la mesa a cualquiera de los más fornidos guerreros de la aldea.
La fragilidad de su cuerpo, contrastaba con la fortaleza de su alma. Así, cuando entregaba su amor lo hacía con plenitud, pero las traiciones las cobraba con total indiferencia, que marchitaban al desterrado.
Aquella fría mañana, mientras recolectaba fresas silvestres junto al acantilado observó como un barco se acercaba a costa. No era conocido, pero con su arrojo natural, se acercó a observar a los extranjeros.
Cuando bajó de aquel navío, sus ojos no pudieron dejar de observarle. Había algo en el que destacaba sobre los demás. Supo en ese momento, que su corazón había dejado de latir en soledad.
Tres días estuvieron acampados a la orilla los foráneos. Recolectando, aprovisionando agua y sin que nadie le prestase atención. Tres días que la joven estuvo observando al joven que había prendado su ser.
Al cuarto día se toparon de bruces, el joven se había alejado del grupo paseando y contemplando la naturaleza, sin pretenderlo se acercó tanto a la muchacha que acabó por sorprenderla.
Sus miradas se congelaron, detenidas ambas en los ojos de sus contrarios. el tiempo se paró, los pájaros dejaron de trinar, el mundo detuvo su marcha para contemplar la imagen de aquellos jóvenes escudriñando sus interiores con la mirada.
El aullido de un lobo los despertó de su ensueño. Ambos corrieron en direcciones opuestas, pero ya habían sucumbido al amor y en su huida se llevaron un pedazo el uno del otro.
Las estrellas de la noche formaba la cara de ella, el perfil de la luna era el vivo reflejo de él.
A la mañana siguiente acudió volando al campamento, su desolación fue total al ver que allí ya no había nadie. Se habían marchado, ¿Sería por ella?¿Se asustarían pensando que ella avisaría a los suyos y ante el temor de la lucha se habían ido?. La pena y la sensación de culpa inundó su ser. Llegó a casa y se encerró en su habitación.
Nadie lograba sacarla de allí, no comía, no se aseaba, su madre y hermanas trataban de animarla, pero ella se negaba a atender a nadie que se acercara.
Dos días después, una algarabía se escuchó en la aldea. Un extranjero se acercaba con un cachorro de lobo que no se despegaba de sus pies. La gente lo rodeaba, el joven avanzaba con paso firme y decidido. Llegó a la puerta de la casa y se quedó esperando. La chica, que lo había visto desde el ventanal se aseo y vistió volando. Cuando se plantó ante el joven, lo único que el chico pudo balbucear fue:
-"para ti"; a la vez que le hacía ofrenda del cachorro de Lobo.
A mi Prima, amiga, hermana Charo Lobo por el día de su cumpleaños.
La niña crecía en un ambiente de amor y felicidad, mantenía su esquelético cuerpo que no ensanchaba a pesar de las grandes comilonas que despachaba, igualando en la mesa a cualquiera de los más fornidos guerreros de la aldea.
La fragilidad de su cuerpo, contrastaba con la fortaleza de su alma. Así, cuando entregaba su amor lo hacía con plenitud, pero las traiciones las cobraba con total indiferencia, que marchitaban al desterrado.
Aquella fría mañana, mientras recolectaba fresas silvestres junto al acantilado observó como un barco se acercaba a costa. No era conocido, pero con su arrojo natural, se acercó a observar a los extranjeros.
Cuando bajó de aquel navío, sus ojos no pudieron dejar de observarle. Había algo en el que destacaba sobre los demás. Supo en ese momento, que su corazón había dejado de latir en soledad.
Tres días estuvieron acampados a la orilla los foráneos. Recolectando, aprovisionando agua y sin que nadie le prestase atención. Tres días que la joven estuvo observando al joven que había prendado su ser.
Al cuarto día se toparon de bruces, el joven se había alejado del grupo paseando y contemplando la naturaleza, sin pretenderlo se acercó tanto a la muchacha que acabó por sorprenderla.
Sus miradas se congelaron, detenidas ambas en los ojos de sus contrarios. el tiempo se paró, los pájaros dejaron de trinar, el mundo detuvo su marcha para contemplar la imagen de aquellos jóvenes escudriñando sus interiores con la mirada.
El aullido de un lobo los despertó de su ensueño. Ambos corrieron en direcciones opuestas, pero ya habían sucumbido al amor y en su huida se llevaron un pedazo el uno del otro.
Las estrellas de la noche formaba la cara de ella, el perfil de la luna era el vivo reflejo de él.
A la mañana siguiente acudió volando al campamento, su desolación fue total al ver que allí ya no había nadie. Se habían marchado, ¿Sería por ella?¿Se asustarían pensando que ella avisaría a los suyos y ante el temor de la lucha se habían ido?. La pena y la sensación de culpa inundó su ser. Llegó a casa y se encerró en su habitación.
Nadie lograba sacarla de allí, no comía, no se aseaba, su madre y hermanas trataban de animarla, pero ella se negaba a atender a nadie que se acercara.
Dos días después, una algarabía se escuchó en la aldea. Un extranjero se acercaba con un cachorro de lobo que no se despegaba de sus pies. La gente lo rodeaba, el joven avanzaba con paso firme y decidido. Llegó a la puerta de la casa y se quedó esperando. La chica, que lo había visto desde el ventanal se aseo y vistió volando. Cuando se plantó ante el joven, lo único que el chico pudo balbucear fue:
-"para ti"; a la vez que le hacía ofrenda del cachorro de Lobo.
A mi Prima, amiga, hermana Charo Lobo por el día de su cumpleaños.
jueves, 26 de marzo de 2015
Violeta
Mi padre era fantástico, todos los meses celebraba mi santo; siempre creí que lo hacía de manera aleatoria, pero ahora me doy cuenta que utilizaba una métrica, como con todo lo que ocurrió en su vida. A ojos foráneos pudiera parecer un loco, pero su única locura era de amor hacia su mujer y hacia mi.
Me llamo Violeta, y comienzo este diario de lo que fue la vida de mi padre, un hombre que nunca dejó de ser un niño.
Mi Abuela Griselda, (según me contaba mi madre, le habían puesto mis bisabuelos ese nombre por una ópera. Aunque ella siempre pensó que lo único Gris en la vida de su suegra era el nombre, ya que, era una hippy encantadora y colorida.) Parió a su hijo en la playa una festiva noche de Julio. Mientras todos bebían, fumaban y cantaban alumbrados por una gran fogata bajo las estrellas, ella y la tía Mildre, que en realidad no tenían parentesco alguno más que una amistad tan íntima que rozaba lo pornográfico, se separaron del grupo para al cabo de unas horas aparecer con un bebe lleno de sangre y arena. Allí mismo lo bautizaron, a petición de mi abuela, con un chorro de ginebra sobre la frente llamando al que a la postre sería mi padre, como: Jendri.
Jendri, derivado andaluz del mítico Jimi Hendrix se crió en un ambiente de amor libre, drogas y música. A los 10 años no sabía hacer la O con un canuto, aunque los canutos sí que los hacía a la perfección. Juan, al que todos llamaban Don Juan, porque era el único con estudios, se interesó por la educación del chico. Todos siempre pensaron que era su padre biológico, aunque nunca se supo la verdad, ya que mi abuela decía que su hijo era fruto del amor universal. Es decir; de aquella orgía estos niños.
Juan, hijo de un industrial catalán, había cursado los estudios de ingeniería naval, y se preocupó que el niño tuviera estudios básico. Dedicaba buena parte del día a enseñarle las cuatro reglas, leer novelas y pasear junto a "su hijo" mientras enseñaba in situ los nombres científicos de las plantas y animales que a su paso encontraban en aquel bosque mediterráneo.
Habló con Griselda, y la convenció de la necesidad de que Jendri fuera escolarizado. Así, a los 12 años, mi padre tuvo su primer contacto con la sociedad.
Me llamo Violeta, y comienzo este diario de lo que fue la vida de mi padre, un hombre que nunca dejó de ser un niño.
Mi Abuela Griselda, (según me contaba mi madre, le habían puesto mis bisabuelos ese nombre por una ópera. Aunque ella siempre pensó que lo único Gris en la vida de su suegra era el nombre, ya que, era una hippy encantadora y colorida.) Parió a su hijo en la playa una festiva noche de Julio. Mientras todos bebían, fumaban y cantaban alumbrados por una gran fogata bajo las estrellas, ella y la tía Mildre, que en realidad no tenían parentesco alguno más que una amistad tan íntima que rozaba lo pornográfico, se separaron del grupo para al cabo de unas horas aparecer con un bebe lleno de sangre y arena. Allí mismo lo bautizaron, a petición de mi abuela, con un chorro de ginebra sobre la frente llamando al que a la postre sería mi padre, como: Jendri.
Jendri, derivado andaluz del mítico Jimi Hendrix se crió en un ambiente de amor libre, drogas y música. A los 10 años no sabía hacer la O con un canuto, aunque los canutos sí que los hacía a la perfección. Juan, al que todos llamaban Don Juan, porque era el único con estudios, se interesó por la educación del chico. Todos siempre pensaron que era su padre biológico, aunque nunca se supo la verdad, ya que mi abuela decía que su hijo era fruto del amor universal. Es decir; de aquella orgía estos niños.
Juan, hijo de un industrial catalán, había cursado los estudios de ingeniería naval, y se preocupó que el niño tuviera estudios básico. Dedicaba buena parte del día a enseñarle las cuatro reglas, leer novelas y pasear junto a "su hijo" mientras enseñaba in situ los nombres científicos de las plantas y animales que a su paso encontraban en aquel bosque mediterráneo.
Habló con Griselda, y la convenció de la necesidad de que Jendri fuera escolarizado. Así, a los 12 años, mi padre tuvo su primer contacto con la sociedad.
jueves, 12 de febrero de 2015
La primera
El agua helada golpeaba el suelo gris, bajo el plástico, veía los pies de los transeúntes pasar; todos llevaban prisa, nadie reparaba en aquella maraña de plásticos y telas amontonadas a un lado de la acera, bajo la cual se cobijaba un pequeño cuerpo humano. Pronto la calle quedó vacía; el agua arreciaba y los canales que se formaban arrastraban todo resto de humanidad por las alcantarillas. Tres horas después, un tímido rayo de sol rompió la atmósfera, y fue cuando ella lo recibió de lleno por ser la única persona que en ese momento estaba en la calle.
martes, 10 de febrero de 2015
Cruel realidad.
Incipientes cambios acechan al universo; Ingleses que trinan, ya que el café gana la partida al té. Las religiones retoman la primera línea de acción, guerra santa lo llaman, repetimos los malos hábitos de los habitantes del planeta azul....¿agua?, poca.....¿tierra?....muerta. Libre es aquel que no acarrea cargas....
- ¡Vicente, deja ya de escribir y cambia a tu hijo, que lleva media hora "cagao"!....
- ¡Vicente, deja ya de escribir y cambia a tu hijo, que lleva media hora "cagao"!....
cri-cri-cri
El grillo, vestido de negro, se tapa con el oscuro manto de la noche para protestar con su repetitivo "cri-cri-cri". Al principio, solapado entre los miles de ruido de la noche, apenas era imperceptible. Cuando Morfeo se fue apoderando de todos los habitantes del lugar, al único que no pudo vencer, fue al grillo cansino, que con su "cri-cri-cri" inundaba todo el espacio, hasta poner al borde de ataques de nervios a todos sus escuchantes. El más impaciente de todos, fue el gato, que cenó grillo y dejó que los habitantes del páramo descansaran el resto de la noche.
viernes, 23 de enero de 2015
Vejez
Aún recuerdo cuando era sensible, mi juventud hacía de mi ser un cuerpo blando, flexible, lleno de vida y desparramando amor por todo mi ser....Ahora, tras los años, me retuerzo como un tronco seco, noto como van crujiendo mis ramas ajadas. Arisco e inhóspito, rehuyo de todo ser vivo....Espero impaciente verme cara a cara con la Parca, ya que ella solo podrá llevarse de mi un leño marchito que arderá eternamente en las llamas del Infierno.
jueves, 22 de enero de 2015
Sueños de una princesa.
Era la hora perdida, donde los borrachos van buscando sus casas al ritmo de canciones desafinadas, y los madrugadores se ocultan bajo gorros, guantes y capas. El Alba, se preparaba para atacar con todas sus fuerzas a la arraigada noche.
Nadia hacía tiempo que andaba en el fogón, calentando agua y preparando las gachas para el desayuno. El pequeño José ya desayunaba desde hacía rato, enganchado a la teta, embutido en unas telas era una prolongación de su afanosa madre, que a sus 31 años, parecía una anciana de 70.
En su mente, bullían miles de historia, que la alejaban de aquella rutina. Soñaba con príncipes y doncellas, dragones, tierras lejanas, minas de oro, aventuras y desventuras de Magos y seres extraños. Siempre con una sonrisa en su rostro, hacía sus tareas físicas, mientras su mente se perdía en ensoñaciones.
Al olor del café acudía Tomas, un fornido cantero, con voz grave y risa estruendosa. Risa que Nadia hacía años había dejado de oír, ya que las obligaciones y el trabajo diario habían silenciado el buen humor de aquella familia.
Nadia hacía tiempo que andaba en el fogón, calentando agua y preparando las gachas para el desayuno. El pequeño José ya desayunaba desde hacía rato, enganchado a la teta, embutido en unas telas era una prolongación de su afanosa madre, que a sus 31 años, parecía una anciana de 70.
En su mente, bullían miles de historia, que la alejaban de aquella rutina. Soñaba con príncipes y doncellas, dragones, tierras lejanas, minas de oro, aventuras y desventuras de Magos y seres extraños. Siempre con una sonrisa en su rostro, hacía sus tareas físicas, mientras su mente se perdía en ensoñaciones.
Al olor del café acudía Tomas, un fornido cantero, con voz grave y risa estruendosa. Risa que Nadia hacía años había dejado de oír, ya que las obligaciones y el trabajo diario habían silenciado el buen humor de aquella familia.
martes, 23 de diciembre de 2014
El Vecino
El condensador de flujo estaba unido a la resistencia termomagnética que recibía la energía de la tierra sembrada con patatas, que a su vez crecían a un ritmo dos veces más rápido de lo normal y triplicando su tamaño original.
-!Vecino, vecino!, se oía gritar desde la parcela contigua.
-¡Vaaaa! gritó alargando las a a modo de indicar que tuviesen paciencia que ya imprimiría velocidad en acabar para llegar a tiempo.
No sabría calcular el tiempo transcurrido, pero para cuando vino a salir de su taller, una imagen le sobrecogió el corazón, sus hortalizas habían crecido mucho más de lo inimaginable, alcanzaban los tallos y las plantas tamaños de edificios de dos y tres plantas. Un zumbido casi le dejó sordo, una abeja del tamaño de un elefante sobrevolaba la zona.
Corrió entre aquellos enormes tallos hasta llegar donde antaño estuvo su casa. Una escolopendra gigante moraba en su interior haciendo de aquella construcción su hogar.
No se lo pensó dos veces, cogió una de aquellas hojas y comenzó a devorarla como si nunca hubiese probado bocado.
Para Alfredo "el vecino". Feliz Cumpleaños.
-!Vecino, vecino!, se oía gritar desde la parcela contigua.
-¡Vaaaa! gritó alargando las a a modo de indicar que tuviesen paciencia que ya imprimiría velocidad en acabar para llegar a tiempo.
No sabría calcular el tiempo transcurrido, pero para cuando vino a salir de su taller, una imagen le sobrecogió el corazón, sus hortalizas habían crecido mucho más de lo inimaginable, alcanzaban los tallos y las plantas tamaños de edificios de dos y tres plantas. Un zumbido casi le dejó sordo, una abeja del tamaño de un elefante sobrevolaba la zona.
Corrió entre aquellos enormes tallos hasta llegar donde antaño estuvo su casa. Una escolopendra gigante moraba en su interior haciendo de aquella construcción su hogar.
No se lo pensó dos veces, cogió una de aquellas hojas y comenzó a devorarla como si nunca hubiese probado bocado.
Para Alfredo "el vecino". Feliz Cumpleaños.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Las Mujeres
Cuando todos los seres vivos poblaban la tierra; los Dioses se reunieron a contemplar su zoológico. Admiraban desde el Olimpo sus creaciones, y así se divertían lanzando rayos y asustando a las bestias que poblaban aquel vergel.
Una noche, cuando todos dormían, Afrodita observaba disgustada, que aquellos animales pronto se extinguirían, ya que sus aspectos toscos, impedían la atracción y por tanto la reproducción.
Así, esparció por el aire una poción, que hacía que la noche invitara a todas las especies a amarse.
Selene, pude ver toda la maniobra de Afrodita, y se entristeció tanto al pensar que los seres que habitaban la tierra, se ocultarían de ella para aparearse, que no pudo evitar derramar una lágrima.
Aquella lágrima lunar se deslizó por entre sus mejillas y cayó sobre una hembra de la especie que llamaban los Dioses hombres.
De inmediato, la belleza que aquel ser adquirió, dejó a todos los habitantes de aquel planeta anonadados. Incluso Dioses perdieron su raciocinio para caer prendados por aquellas mujeres.
Desde entonces, han sido las auténticas dueñas del universo.
Para Sheila por su cumpleaños.....Felicidades!!!
Una noche, cuando todos dormían, Afrodita observaba disgustada, que aquellos animales pronto se extinguirían, ya que sus aspectos toscos, impedían la atracción y por tanto la reproducción.
Así, esparció por el aire una poción, que hacía que la noche invitara a todas las especies a amarse.
Selene, pude ver toda la maniobra de Afrodita, y se entristeció tanto al pensar que los seres que habitaban la tierra, se ocultarían de ella para aparearse, que no pudo evitar derramar una lágrima.
Aquella lágrima lunar se deslizó por entre sus mejillas y cayó sobre una hembra de la especie que llamaban los Dioses hombres.
De inmediato, la belleza que aquel ser adquirió, dejó a todos los habitantes de aquel planeta anonadados. Incluso Dioses perdieron su raciocinio para caer prendados por aquellas mujeres.
Desde entonces, han sido las auténticas dueñas del universo.
Para Sheila por su cumpleaños.....Felicidades!!!
viernes, 21 de noviembre de 2014
La Crisis de los 40
Llegados a los cuarenta, los entendidos hablan del padecimiento de una crisis, a la cual la han denominado de una forma harto compleja. "Crisis de los 40". Sí, muy eruditos ellos.
Pasada la cuarentena, me creo capacitado para hacer un análisis y poder hablar de este fenómeno desde el epicentro del ¿problema?.
La primera pregunta que me surge es: ¿ Y porqué esta crisis a los 40 años?. Una persona vive de media 80 años, los 10 primeros años nuestra existencia es dependiente, los últimos 10 ni te cuento....salvo contadas excepciones. De los 11 a los 39, complementamos un aprendizaje. Adquirimos una experiencia que, llegado a los 40, analizamos. Así, quien tuvo un grupo de música, volverá a reunirse con cuarentones para dar rienda suelta a sus (quien los conserve) largos cabellos. El futbolista jugará pachangas con los colegas, el actor formará grupos de teatro,.... Todo ello con la satisfacción de corregir fallos y disfrutar de aquello que nos hizo felices siempre en plan amateur.
La gran mayoría, analizamos nuestra media vida, y queremos completar el ciclo aprendiendo todo aquello que se nos quedó en el tintero. Así hay muchos cuarentones aprendiendo a tocar la guitarra, clases de baile, yoga, karate, inglés,....
El problema surge, cuando uno se niega a abandonar aquella etapa de aprendizaje y se quiere instalar en ella en un intento vano de parar el tiempo. Surgen depresiones, fracasos en la pareja, dudas existenciales,.... Superar esta etapa de la vida con más o menos dignidad, dependerá de cada uno.
Pasada la cuarentena, me creo capacitado para hacer un análisis y poder hablar de este fenómeno desde el epicentro del ¿problema?.
La primera pregunta que me surge es: ¿ Y porqué esta crisis a los 40 años?. Una persona vive de media 80 años, los 10 primeros años nuestra existencia es dependiente, los últimos 10 ni te cuento....salvo contadas excepciones. De los 11 a los 39, complementamos un aprendizaje. Adquirimos una experiencia que, llegado a los 40, analizamos. Así, quien tuvo un grupo de música, volverá a reunirse con cuarentones para dar rienda suelta a sus (quien los conserve) largos cabellos. El futbolista jugará pachangas con los colegas, el actor formará grupos de teatro,.... Todo ello con la satisfacción de corregir fallos y disfrutar de aquello que nos hizo felices siempre en plan amateur.
La gran mayoría, analizamos nuestra media vida, y queremos completar el ciclo aprendiendo todo aquello que se nos quedó en el tintero. Así hay muchos cuarentones aprendiendo a tocar la guitarra, clases de baile, yoga, karate, inglés,....
El problema surge, cuando uno se niega a abandonar aquella etapa de aprendizaje y se quiere instalar en ella en un intento vano de parar el tiempo. Surgen depresiones, fracasos en la pareja, dudas existenciales,.... Superar esta etapa de la vida con más o menos dignidad, dependerá de cada uno.
jueves, 13 de noviembre de 2014
Ella
Sentado en el banco del parque, contemplaba el universo. Si dejaba de respirar un segundo, notaba el crujir del césped al crecer. Inhalaba el aire puro y me sentía pleno, feliz. A lo lejos, una señora se acercaba con paso cansino. En la distancia, y por sus vestimentas, calculaba que superaba los cincuenta con creces. Al ir acortando el espacio, su edad menguaba. Sonó su teléfono y se detuvo frente a mí. En su aproximación, había rejuvenecido veinte años, pero el halo de tristeza y pesadumbre que emanaba, la hacía parecer mucho mayor. Miró su teléfono, estuvo leyendo un buen rato. Su rostro no reflejaba ningún sentimiento. Fría, seca, triste, marchita. Elevó su mano y me pareció con su gesto secar una lágrima. No podría asegurarlo. Guardó su teléfono y continuó la marcha, impregnando el ambiente de una melancolía sin igual.
Elevé mis brazos, plegué mi paisaje y me marché a otra parte.
Elevé mis brazos, plegué mi paisaje y me marché a otra parte.
miércoles, 5 de noviembre de 2014
Alba
Aquella mañana despertó con la cabeza a punto de estallar, no entendía que diantres le pasaba. La noche debía haber sido mala de solemnidad. Se sentía sucia, cansada, rara por dentro y por fuera. Se dio una larga y cálida ducha que hizo que se desparramara por el desagüe todas aquellas sensaciones desagradables. Ahora un desayuno copioso y a currar, se dijo para sí misma. El día la tuvo muy atareada, de aquí para allá, de un pueblo a otro; bordeando la costa, viendo el mar a tiro de piedra, sentía una necesidad imperiosa de parar el coche y correr por la arena, bañarse en la playa, jugar, ser libre. Pero las obligaciones pesaban más y rehuía con dureza de esos pensamientos.
Llegó pronto a casa y se quedó en el sofá profundamente dormida.
Un ruido en el exterior la despertó de forma sobresaltada. Agudizó el oído, olfateó y corrió hacia la puerta gruñendo y ladrando. Salió a la calle y corrió hacia la playa, la luna llena iluminaba el mar que proyectaba la luz hacia la orilla. El Pastor Alemán se perdió en la noche.
El Alba la sorprendió dormida en la arena, desnuda, con esa extraña sensación. No sabía donde estaba, se sentía asustada, cuando miró su cuerpo descubrió un extraño tatuaje en el costado, bajo su pecho izquierdo, un nombre quiso adivinar que ponía; No tuvo tiempo de más, una chaqueta de hombre la cubrió aportando un calor que la hizo nuevamente caer dormida.
Llegó pronto a casa y se quedó en el sofá profundamente dormida.
Un ruido en el exterior la despertó de forma sobresaltada. Agudizó el oído, olfateó y corrió hacia la puerta gruñendo y ladrando. Salió a la calle y corrió hacia la playa, la luna llena iluminaba el mar que proyectaba la luz hacia la orilla. El Pastor Alemán se perdió en la noche.
El Alba la sorprendió dormida en la arena, desnuda, con esa extraña sensación. No sabía donde estaba, se sentía asustada, cuando miró su cuerpo descubrió un extraño tatuaje en el costado, bajo su pecho izquierdo, un nombre quiso adivinar que ponía; No tuvo tiempo de más, una chaqueta de hombre la cubrió aportando un calor que la hizo nuevamente caer dormida.
jueves, 30 de octubre de 2014
Niebla
Aquella mañana era como la de un día cualquiera, el sol resplandecía en el celeste cielo y los pájaros trinaban despidiendo el verano. Andaba sin rumbo por el bello paseo marítimo; las gaviotas peleaban por resto de peces. De pronto, y casi sin notarlo, una densa niebla comenzó a cubrirlo todo. Un silencio sepulcral inundó el espacio. Tal y como vino se fue, pero, aunque permanecía en el paseo marítimo, algo había cambiado. Miró su teléfono móvil y el corazón se detuvo un instante al leer en la pantalla: 31/10/3.014.
miércoles, 15 de octubre de 2014
Deja Vu
¿Conocéis el término Deja Vu?, esa sensación que se tiene de haber vivido ya el momento. Pues creo que ya se cuál es su explicación, es un fallo del sistema, un error del universo, de quienes manejan los hilos. Y creo que soy una de sus máquinas más estropeadas o que rompen su estructura organizativa.
Desde pequeño sufro esas alucinaciones, pero hoy ha sido impresionante. Hoy los he visto trabajando a destajo para bloquear mi visión.
Aún me tiemblan las piernas y las manos, trato de escribir estas líneas para que quede constancia, ya que se que trataran de borrarme la memoria y resetearme.
El agujero vino de la forma más simple, tras desayunar en una terraza, junto a mi perra y mi mujer, comencé a sentir que algo raro pasaba a mi alrededor; El automatismo de las personas, su insignificante existencia, el sentir como iban a pasar las cosas y al instante ocurrir.
Estaba asustado, todo cumplimentaba un patrón, todo seguía una pauta establecida que yo sabía de antemano. Le hice varios comentarios a mi mujer, creo que la dejé preocupada en su trabajo. A la vuelta hacia casa, el mundo iba cobrando extraños comportamientos.
Sombras salidas de la nada me empujaban a olvidar lo ocurrido, se cruzaban personas en mi camino que nunca me habían dirigido la palabra y ahora me hablaban de forma dicharachera para que mi mente volviese al cauce del que se había salido.
Un coche salió de un garaje y casi me atropella, un asalto a un banco, disparos, la policía corriendo y las balas pasando tan cerca que casi las podía oler. Mi cuerpo, andaba como si conmigo no fuera la cosa. Mi mente estaba siendo manipulada para que ocurriesen cosas que el resto de las personas no podían percibir.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano para no perder la concentración, llegué a casa y empecé a escribir esto.
Sé que nadie me creerá, pero al menos, mañana cuando despierte podré ver en internet este relato y volver a acordarme de que tengo la capacidad de saber cual es nuestro destino.
Desde pequeño sufro esas alucinaciones, pero hoy ha sido impresionante. Hoy los he visto trabajando a destajo para bloquear mi visión.
Aún me tiemblan las piernas y las manos, trato de escribir estas líneas para que quede constancia, ya que se que trataran de borrarme la memoria y resetearme.
El agujero vino de la forma más simple, tras desayunar en una terraza, junto a mi perra y mi mujer, comencé a sentir que algo raro pasaba a mi alrededor; El automatismo de las personas, su insignificante existencia, el sentir como iban a pasar las cosas y al instante ocurrir.
Estaba asustado, todo cumplimentaba un patrón, todo seguía una pauta establecida que yo sabía de antemano. Le hice varios comentarios a mi mujer, creo que la dejé preocupada en su trabajo. A la vuelta hacia casa, el mundo iba cobrando extraños comportamientos.
Sombras salidas de la nada me empujaban a olvidar lo ocurrido, se cruzaban personas en mi camino que nunca me habían dirigido la palabra y ahora me hablaban de forma dicharachera para que mi mente volviese al cauce del que se había salido.
Un coche salió de un garaje y casi me atropella, un asalto a un banco, disparos, la policía corriendo y las balas pasando tan cerca que casi las podía oler. Mi cuerpo, andaba como si conmigo no fuera la cosa. Mi mente estaba siendo manipulada para que ocurriesen cosas que el resto de las personas no podían percibir.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano para no perder la concentración, llegué a casa y empecé a escribir esto.
Sé que nadie me creerá, pero al menos, mañana cuando despierte podré ver en internet este relato y volver a acordarme de que tengo la capacidad de saber cual es nuestro destino.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Poderoso
A sus sesenta años se sentía en el comienzo de una nueva etapa. Miraba a su alrededor, aquella suite era todo glamour. Las paredes adornadas con fotografías de la ciudad. Grandes ventanales y lujoso mobiliario decoraban la habitación La superficie distribuida en varias alturas; desde la cima, contemplaba a lo lejos como dos chicas jóvenes de apenas veinte años, practicaban un sexo salvaje. A su diestra, una copa llena de cocaína, junto a ella, un vaso vacío de Macallan Fine con su misma edad. Sonreía para sus adentros, lo tenía todo, y ahora tendría aún más. La expansión del Ébola le hacía rico, muy rico.
El joven que le traía las copas se demoraba, cuando su lengua soltó un chasquido de impaciencia, apareció el mozo con la última botella que quedaba en el mundo de su predilecto güisqui. Mañana cumpliría 61, y tendría que buscar una nueva bebida con esa edad. La cara del chico lo decía todo, la bandeja cayó al suelo aquel preciado licor y dio unos pasos hacia atrás. Salió despavorido de la habitación.
Las chicas tras el ruido dejaron de amarse para contemplar la escena, gritar de manera ensordecedora y mirarse espantada la una a la otra.
Debido a su estado, tardó en darse cuenta que su pecho estaba lleno de sangre, el virus igualaba a los hombres.
El joven que le traía las copas se demoraba, cuando su lengua soltó un chasquido de impaciencia, apareció el mozo con la última botella que quedaba en el mundo de su predilecto güisqui. Mañana cumpliría 61, y tendría que buscar una nueva bebida con esa edad. La cara del chico lo decía todo, la bandeja cayó al suelo aquel preciado licor y dio unos pasos hacia atrás. Salió despavorido de la habitación.
Las chicas tras el ruido dejaron de amarse para contemplar la escena, gritar de manera ensordecedora y mirarse espantada la una a la otra.
Debido a su estado, tardó en darse cuenta que su pecho estaba lleno de sangre, el virus igualaba a los hombres.
sábado, 27 de septiembre de 2014
Adiós...?
Tras su viaje, regresó cargado de dolores. Ningún médico determinaba la causa de esas dolencias, pero se sentía como si le hubiesen pasado por encima, no un tropel de caballos, sino de elefantes, aunque había días que eran rinocerontes...era esos días, cuando aprovechaba para comunicarse con el exterior.
A las pocas semanas, comenzó a notar como el dolor remitía en su cuerpo para ir alojándose en su cabeza. Un dolor insoportable, día y noche le iba taladrando su cerebro. Sufría lo indecible para abrir los ojos.
Le apetecía desenroscarse la cabeza e ir a correr, nadar, que su cuerpo disfrutase del astro rey, se quemase con los rayos ultravioletas, se curase las llagas internas y externas empapándose de la lluvia ácida.
Un ukelele comenzó a sonar en la habitación de al lado. Mitigaba el dolor, dejó que su cuerpo permaneciera tumbado y se elevó, no llevaba nada consigo, etéreo como el viento disfrutaba del momento....se sentía feliz.
Alguien había dejado la ventana abierta, para que el frescor aliviase el malestar y limpiase el ambiente cargado. Recordó como se abría la puerta de la casa, un grito ahogado, una mano extendida y la corriente lo sacó de la habitación para perderse en el exterior.
A veces, cuando un soplo de aire me da en el rostro siento como si él llegase y me abrazara, le explicaba tumbada en el diván a la psiquiatra.
A las pocas semanas, comenzó a notar como el dolor remitía en su cuerpo para ir alojándose en su cabeza. Un dolor insoportable, día y noche le iba taladrando su cerebro. Sufría lo indecible para abrir los ojos.
Le apetecía desenroscarse la cabeza e ir a correr, nadar, que su cuerpo disfrutase del astro rey, se quemase con los rayos ultravioletas, se curase las llagas internas y externas empapándose de la lluvia ácida.
Un ukelele comenzó a sonar en la habitación de al lado. Mitigaba el dolor, dejó que su cuerpo permaneciera tumbado y se elevó, no llevaba nada consigo, etéreo como el viento disfrutaba del momento....se sentía feliz.
Alguien había dejado la ventana abierta, para que el frescor aliviase el malestar y limpiase el ambiente cargado. Recordó como se abría la puerta de la casa, un grito ahogado, una mano extendida y la corriente lo sacó de la habitación para perderse en el exterior.
A veces, cuando un soplo de aire me da en el rostro siento como si él llegase y me abrazara, le explicaba tumbada en el diván a la psiquiatra.
sábado, 20 de septiembre de 2014
Lluvias de Otoño
Hoy es uno de esos días que tu corazón anda anegado por las lluvias de Otoño. Los amaneceres son tardíos, tristes, oscuros. Las ventanas amanecen llorando, resbalan las lágrimas por los fríos cristales y eso, eso contagia mi corazón.
Las tardes ya no son eternas, la oscuridad avanza a pasos agigantados por las esquinas y pronto te topas de bruces contra ella, y eso, eso contagia mi corazón.
Hoy lloro por dentro y por fuera, sufro la metamorfosis para aguantar el largo invierno. Noto el dolor y la tristeza anuda todos mis sueños.
Hoy vi una paloma muerta, una niña lloró porque perdió su trompo por una alcantarilla abierta, una novia miraba con tristeza como se despedía su novio, vestido de militar hacia un destino incierto.
Hoy el Otoño llega a mi vida, y eso, eso contagia mi corazón.
Las tardes ya no son eternas, la oscuridad avanza a pasos agigantados por las esquinas y pronto te topas de bruces contra ella, y eso, eso contagia mi corazón.
Hoy lloro por dentro y por fuera, sufro la metamorfosis para aguantar el largo invierno. Noto el dolor y la tristeza anuda todos mis sueños.
Hoy vi una paloma muerta, una niña lloró porque perdió su trompo por una alcantarilla abierta, una novia miraba con tristeza como se despedía su novio, vestido de militar hacia un destino incierto.
Hoy el Otoño llega a mi vida, y eso, eso contagia mi corazón.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Angustia
Sus ojos
miraban con inusitado interés mi boca, me sentía completamente a su
merced. Cuando nuestras miradas se cruzaban, notaba un escalofrío
que recorría todo mi cuerpo. Inclinada sobre mi, sus pechos casi
rozaban los míos. A cada segundo que pasaba mis labios se iban
secando, hacía rato que había dejado de tragar. Una sonrisa se
dibujó en su rostro y me dijo con voz profesional: “puede
enjuagarse usted la boca”.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Relato Concurso Nómadas de RNE
4 de Septiembre de 2,014
Aún no ha amanecido. El guía de la expedición da órdenes concretas y directas a los porteadores; los turistas estamos apiñados esperando ansiosos, y con el nervio propio de ir a lo desconocido, que nos sirvan el desayuno: Un café amargo y un trozo de pan.
Primera parada; llevamos tres horas andando entre la selva. Dos turistas se han quedado rezagados y nada sabemos de ellos. Un alemán se ha erigido como portavoz del grupo y anda hablando con el guía exigiendo explicaciones. Los pies me arden y los mosquitos están haciendo estragos con nuestros cuerpos.
Las doce de la mañana, segunda parada, la aprovechamos para almorzar; llevamos siete horas caminando. Ya nadie dice nada, ya nadie protesta; las miradas están perdidas, ninguno esperábamos tanta dureza. Oigo el sonido de unas cataratas; la naturaleza es bella, aún agotado, puedo disfrutar de aromas y paisajes novedosos para mis sentidos.
La jornada ha sido extenuante. Apenas puedo ver, y mucho menos escribir con el traqueteo del helicóptero, pero no quiero dejar pasar el día sin poner todo lo ocurrido en mi diario. Estoy deseando darme una ducha y caer rendido en mi cama pensando que todo fue un mal sueño.
Tras una escasa comida, nos pusimos en marcha por un angosto sendero. Con el ánimos por los suelos, escuché a alguien sollozar. En esos duros momentos, mente y cuerpo van por separado. ¡Estamos tan cansados...! El ritmo no decrece en ningún momento. Ascendemos hasta lo más alto. A nuestra izquierda queda una de las imágenes que a todos, pese a las vicisitudes vividas, nos dejó maravillados.
Un río se abría paso majestuoso a través de una apelmazada vegetación, su anchura era inmensa. Una densa masa de agua se deslizaba pausadamente hasta caer por una pendiente vertical de unos cien metros, el estruendo que la catarata provocaba, era ensordecedor incluso allá arriba.
El ruido y las impresionantes vistas nos impidieron captar lo que a la postre sería el final de aquella aventura.
En todo el día apenas habíamos visto los rayos del sol, pero ahora caminábamos por una meseta donde solo había arbustos y el astro rey nos golpeaba inclemente. Los hombres que nos llevaban, cogían las hojas de unas plantas y las masticaban incansablemente. Me di cuenta que aquello era coca, cogí algunas y se lo di a comer a una joven a la vez que me introducía algunas en la boca. El cansancio y desánimo desaparecieron al momento.
Con gestos, nos indicaron que debíamos seguir; sequé las lágrimas de la chica a la que ayudaba, y me pude fijar en los bellos ojos verdes que miraban asustados de uno a otro lado. Sus níveos dientes tiritaban más del miedo y cansancio que de frío. La abracé y continuamos la marcha.
Fue en ese momento cuando aparecieron docenas de soldados uniformados que dispararon hacia nosotros sin conmiseración. Los hombres que nos habían raptado, fueron cayendo uno a uno hasta que cesaron las ráfagas.
Aún no ha amanecido. El guía de la expedición da órdenes concretas y directas a los porteadores; los turistas estamos apiñados esperando ansiosos, y con el nervio propio de ir a lo desconocido, que nos sirvan el desayuno: Un café amargo y un trozo de pan.
Primera parada; llevamos tres horas andando entre la selva. Dos turistas se han quedado rezagados y nada sabemos de ellos. Un alemán se ha erigido como portavoz del grupo y anda hablando con el guía exigiendo explicaciones. Los pies me arden y los mosquitos están haciendo estragos con nuestros cuerpos.
Las doce de la mañana, segunda parada, la aprovechamos para almorzar; llevamos siete horas caminando. Ya nadie dice nada, ya nadie protesta; las miradas están perdidas, ninguno esperábamos tanta dureza. Oigo el sonido de unas cataratas; la naturaleza es bella, aún agotado, puedo disfrutar de aromas y paisajes novedosos para mis sentidos.
La jornada ha sido extenuante. Apenas puedo ver, y mucho menos escribir con el traqueteo del helicóptero, pero no quiero dejar pasar el día sin poner todo lo ocurrido en mi diario. Estoy deseando darme una ducha y caer rendido en mi cama pensando que todo fue un mal sueño.
Tras una escasa comida, nos pusimos en marcha por un angosto sendero. Con el ánimos por los suelos, escuché a alguien sollozar. En esos duros momentos, mente y cuerpo van por separado. ¡Estamos tan cansados...! El ritmo no decrece en ningún momento. Ascendemos hasta lo más alto. A nuestra izquierda queda una de las imágenes que a todos, pese a las vicisitudes vividas, nos dejó maravillados.
Un río se abría paso majestuoso a través de una apelmazada vegetación, su anchura era inmensa. Una densa masa de agua se deslizaba pausadamente hasta caer por una pendiente vertical de unos cien metros, el estruendo que la catarata provocaba, era ensordecedor incluso allá arriba.
El ruido y las impresionantes vistas nos impidieron captar lo que a la postre sería el final de aquella aventura.
En todo el día apenas habíamos visto los rayos del sol, pero ahora caminábamos por una meseta donde solo había arbustos y el astro rey nos golpeaba inclemente. Los hombres que nos llevaban, cogían las hojas de unas plantas y las masticaban incansablemente. Me di cuenta que aquello era coca, cogí algunas y se lo di a comer a una joven a la vez que me introducía algunas en la boca. El cansancio y desánimo desaparecieron al momento.
Con gestos, nos indicaron que debíamos seguir; sequé las lágrimas de la chica a la que ayudaba, y me pude fijar en los bellos ojos verdes que miraban asustados de uno a otro lado. Sus níveos dientes tiritaban más del miedo y cansancio que de frío. La abracé y continuamos la marcha.
Fue en ese momento cuando aparecieron docenas de soldados uniformados que dispararon hacia nosotros sin conmiseración. Los hombres que nos habían raptado, fueron cayendo uno a uno hasta que cesaron las ráfagas.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Asesinatos
La mañana transcurría como todas las de aquel verano. Ya habían
pasado casi cuatro horas desde el amanecer y el sol entraba a
raudales por entre las rendijas de la persiana que antaño había
imitado la madera.
Con
el cuerpo sudoroso, atravesó la estancia salteando los montones de
ropa, acumulados durante semanas, y sin que nadie se encargara de
llevarlos a su natural procesado, cubo de ropa sucia, lavadora,
tendido, recogida, planchado y guardado.
Desnuda
como estaba entró en la ducha y dejó que el agua helada recorriera
su cuerpo, produciendo un escalofrío por toda ella, que si no fuera
por su estado etílico, nadie aguantaría. Sus pezones endurecieron y
su cabeza comenzó a dibujar a duras penas la noche anterior. El agua
limpiaba las zonas más borrosas de su mente, y comenzó a encajar
las piezas desordenadas.
Un
golpe seco rompió todos sus pensamientos, un reguero de sangre
comenzó a inundar toda la bañera, el cuerpo desplomado perdía la
vida sin llegar a entender el porqué de aquella situación.
- Maldita sea, gruñó desde la cama. Joder, joder, joder. Vociferaba a la vez que colgaba el teléfono con una ira inusitada.
- Maldita gota, volvió a maldecir, esta vez con cara de dolor aguantando estoicamente un brote de dolor.
-Cariño,
dijo una voz dulce a su espalda, no te sofoques, el médico te
aconsejó descanso.
- ¿Pero sabes lo que acaba de pasar?, seguía gritando, y sin tiempo a que su mujer pudiera responder, siguió chillando. ¡Han asesinado a una chica!.
Ante
la cara de incredulidad de su mujer, este siguió con el mismo tono
de voz -¡Que tendré que llevar el caso desde casa sin poder tener
agilidad de movimiento!.
Una
risotada silenció la habitación. -Perdona cariño, dijo casi sin
aguantar la risa, ¡pero si hace cinco años que estás jubilado!.
viernes, 1 de agosto de 2014
Juntos
Amanece en mi corazón junto a ti, despierto y veo tu sereno rostro junto a mí. Le ebullición de mis pensamientos quedan al pairo mientras te observo. El tiempo detiene su paso para darme cuenta que ya han pasado veinte años.
Caminando de la mano, siempre a tu vera, descubrimos el mar, la fina arena, el poder de las olas....
Caminando de la mano, siempre juntos, descubrimos los amaneceres, las nubes, la lluvia,...
Caminando de la mano, siempre unidos, descubrimos nuestros cuerpos, sentimientos, sensaciones,....
Anochece y admiro tu serenidad, tus dulces palabras, tu sonrisa tímida. No quiero dormir por miedo a no despertar.
Caminando de la mano, siempre a tu vera, descubrimos el mar, la fina arena, el poder de las olas....
Caminando de la mano, siempre juntos, descubrimos los amaneceres, las nubes, la lluvia,...
Caminando de la mano, siempre unidos, descubrimos nuestros cuerpos, sentimientos, sensaciones,....
Anochece y admiro tu serenidad, tus dulces palabras, tu sonrisa tímida. No quiero dormir por miedo a no despertar.
miércoles, 30 de julio de 2014
La tía Lucrecia
Me impresionó el entrar en la cocina, el calor era muy agradable, los fogones encendidos desde muy temprano habían realizado la función de caldear la casa a la perfección. El olor a puchero me retrajo treinta años atrás, pude volver a ver a la tía Lucrecia , sentada junto al fogón preparando la comida, levantada desde antes de que amaneciera. Siempre canturreando y con una sonrisa en la boca.
Seguía sempiterna en la cocina, sentada en un rincón, el parkinson hacía que moviese todo su cuerpo, pero la mirada perdida en un pensamiento íntimo denotaba que su cabeza ya no estaba en el presente. Arrugada como una pasa ya no cantaba, ya no sonreía, ya no era la tía Lucrecia.
Seguía sempiterna en la cocina, sentada en un rincón, el parkinson hacía que moviese todo su cuerpo, pero la mirada perdida en un pensamiento íntimo denotaba que su cabeza ya no estaba en el presente. Arrugada como una pasa ya no cantaba, ya no sonreía, ya no era la tía Lucrecia.
miércoles, 9 de julio de 2014
El Gato
El gato estaba enjaulado, carecía de dientes y uñas, ya no era ni tan siquiera un gato. Su cola se movía majestuosa, como antaño. A pesar de los años, procuraba que su andar fuese elegante, fino, felino... pero ya no era ni tan siquiera una sombra de lo que fue.
El gato ya no maullaba, ni ronroneaba.
El gato ya no era gato.
Minino de otra época, tenía la mirada nublada y perdida. Le costaba respirar y se mantenía entretenido recordando como subía a los árboles, perseguía ratones o caminaba sobre alambres imposibles de una casa a otra.
El gato ya no era gato.
El gato ya no maullaba, ni ronroneaba.
El gato ya no era gato.
Minino de otra época, tenía la mirada nublada y perdida. Le costaba respirar y se mantenía entretenido recordando como subía a los árboles, perseguía ratones o caminaba sobre alambres imposibles de una casa a otra.
El gato ya no era gato.
martes, 3 de junio de 2014
domingo, 25 de mayo de 2014
sábado, 17 de mayo de 2014
El Cielo
Primer poema escrito por Alejandra Salcini a la edad de 9 años.
Llovió con sol, y el arco iris salió
El cielo azul vi y a la playa me fui,
todo el día me quedé, pasándomelo bien.
Se hizo de noche, y se me aclaró la vista
la luna brillante como una lanita
me cantaban las estrellas,
y me quedé dormida.
Sueños de estrellas, sueños de lunitas
cuando desperté, corriendo hasta un buffet
En ese momento vi a un pajarito
que me llevó hasta un platito
ese platito tenía un sol, grande que me cegó.
En el otro la luna, que también era preciosa
como una estrellita,
también estaban pero eran las más bonitas.
Llovió con sol, y el arco iris salió
El cielo azul vi y a la playa me fui,
todo el día me quedé, pasándomelo bien.
Se hizo de noche, y se me aclaró la vista
la luna brillante como una lanita
me cantaban las estrellas,
y me quedé dormida.
Sueños de estrellas, sueños de lunitas
cuando desperté, corriendo hasta un buffet
En ese momento vi a un pajarito
que me llevó hasta un platito
ese platito tenía un sol, grande que me cegó.
En el otro la luna, que también era preciosa
como una estrellita,
también estaban pero eran las más bonitas.
jueves, 8 de mayo de 2014
La hora más difícil
Soy abogado de oficio, mi pasión siempre fue el derecho. Podría hacer un inventario de todos los profesionales corruptos que han requerido mis servicios y a los cuales siempre me negué a servir; pienso en lo rico que se han hecho algunos compañeros defendiendo a magnates del ladrillo, la droga, la política. Pero hoy no me encuentro de humor para hacerlo.
En el bolsillo palpo nervioso las cédulas de identidad. Acabo de traspasar todos mis principios. He aceptado y ya no volveré a ser nunca más la misma persona. El juez habla y apenas presto atención, solo atino a escuchar sus últimas palabras.
- ¡Enhorabuena Marcial y Elena, ya estáis casados!
En el bolsillo palpo nervioso las cédulas de identidad. Acabo de traspasar todos mis principios. He aceptado y ya no volveré a ser nunca más la misma persona. El juez habla y apenas presto atención, solo atino a escuchar sus últimas palabras.
- ¡Enhorabuena Marcial y Elena, ya estáis casados!
jueves, 1 de mayo de 2014
El Crimen Perfecto
Al llegar el Señor Juez, le entregaron el inventario de todas las pertenencias. Conocían bien a Su Señoría y sabían que el buen humor no era precisamente una virtud. Aunque a pesar de los años en la profesión, la pasión que derrochaba en cada uno de sus casos, era admirable.
Los cadáveres adoptaban una postura amorosa; ella, descansaba sobre el regazo del hombre, que parecía protegerla.
- Godofredo y Elisenda, 87 y 85 años respectivamente, leía el comisario con voz grave. Sin antecedentes penales y sin denuncias previas. Otro caso de suicidio por amor...formuló en voz alta.
Una mirada inquisitiva del Magistrado hizo que el policía se retirara lentamente, revelando una carta atrapada bajo un ladrillo. En ella, El Juez reconoció de inmediato al asesino de aquellos ancianos, la cédula de notificación del desahucio se había cobrado otras dos víctimas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)