martes, 1 de abril de 2014

Desasosiego

Nunca había llegado tarde a un juicio, buscaba las llaves del coche desesperada en el interior del bolso; Mentalmente hacía un baremo de los testigos que iban a declarar. Una gota de sudor frío recorría su frente, no llegaría a tiempo. Al fin las encontró, salió disparada hacia los juzgados, casi atropella a un pobre ciudadano. Por el camino recordó que tenía cita en la consulta del ginecólogo, era tan guapo... eliminó aquellos pensamientos banales de su mente y se centró en el caso.  A su defendido le querían poner un chisme de esos telemático, ella no lo permitiría. Creía en su inocencia. -No hay aparcamientos, ¡Dios, que desesperación!. Angustiada sudaba a chorros, se revolvía en si misma, un camión daba marcha atrás y un pito ensordecedor la volvía loca. -¡Ana, Ana!. Gritó una voz conocida.  ¿No oyes el despertador?. Levanta que llegas tarde a la Universidad.