martes, 23 de diciembre de 2014

El Vecino

El condensador de flujo estaba unido a la resistencia termomagnética que recibía la energía de la tierra sembrada con patatas, que a su vez crecían a un ritmo dos veces más rápido de lo normal y triplicando su tamaño original.
-!Vecino, vecino!, se oía gritar desde la parcela contigua.
-¡Vaaaa! gritó alargando las a a modo de indicar que tuviesen paciencia que ya imprimiría velocidad en acabar para llegar a tiempo.
No sabría calcular el tiempo transcurrido, pero para cuando vino a salir de su taller, una imagen le sobrecogió el corazón, sus hortalizas habían crecido mucho más de lo inimaginable, alcanzaban los tallos y las plantas tamaños de edificios de dos y tres plantas. Un zumbido casi le dejó sordo, una abeja del tamaño de un elefante sobrevolaba la zona.
Corrió entre aquellos enormes tallos hasta llegar donde antaño estuvo su casa. Una escolopendra gigante moraba en su interior haciendo de aquella construcción su hogar.
No se lo pensó dos veces, cogió una de aquellas hojas y comenzó a devorarla como si nunca hubiese probado bocado.





Para Alfredo "el vecino". Feliz Cumpleaños.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Las Mujeres

 Cuando todos los seres vivos poblaban la tierra; los Dioses se reunieron a contemplar su zoológico. Admiraban desde el Olimpo sus creaciones, y así se divertían lanzando rayos y asustando a las bestias que poblaban aquel vergel.
 Una noche, cuando todos dormían, Afrodita observaba disgustada, que aquellos animales pronto se extinguirían, ya que sus aspectos toscos, impedían la atracción y por tanto la reproducción.
 Así, esparció por el aire una poción, que hacía que la noche invitara a todas las especies a amarse.
 Selene, pude ver toda la maniobra de Afrodita, y se entristeció tanto al pensar que los seres que habitaban la tierra, se ocultarían de ella para aparearse, que no pudo evitar derramar una lágrima.
 Aquella lágrima lunar se deslizó por entre sus mejillas y cayó sobre una hembra de la especie que llamaban los Dioses hombres.
 De inmediato, la belleza que aquel ser adquirió, dejó a todos los habitantes de aquel planeta anonadados. Incluso Dioses perdieron su raciocinio para caer prendados por aquellas mujeres.
Desde entonces, han sido las auténticas dueñas del universo.





Para Sheila por su cumpleaños.....Felicidades!!!

viernes, 21 de noviembre de 2014

La Crisis de los 40

 Llegados a los cuarenta, los entendidos hablan del padecimiento de una crisis, a la cual la han denominado de una forma harto compleja. "Crisis de los 40". Sí, muy eruditos ellos.

 Pasada la cuarentena, me creo capacitado para hacer un análisis y poder hablar de este fenómeno desde el epicentro del ¿problema?.

 La primera pregunta que me surge es: ¿ Y porqué esta crisis a los 40 años?. Una persona vive de media 80 años, los 10 primeros años nuestra existencia es dependiente, los últimos 10 ni te cuento....salvo contadas excepciones. De los 11  a los 39, complementamos un aprendizaje. Adquirimos una experiencia que, llegado a los 40, analizamos. Así, quien tuvo un grupo de música, volverá a reunirse con cuarentones para dar rienda suelta a sus (quien los conserve) largos cabellos. El futbolista jugará pachangas con los colegas, el actor formará grupos de teatro,.... Todo ello con la satisfacción de corregir fallos y disfrutar de aquello que nos hizo felices siempre en plan amateur.

La gran mayoría, analizamos nuestra media vida, y queremos completar el ciclo aprendiendo todo aquello que se nos quedó en el tintero. Así hay muchos cuarentones aprendiendo a tocar la guitarra, clases de baile, yoga, karate, inglés,....

El problema surge, cuando uno se niega a abandonar aquella etapa de aprendizaje y se quiere instalar en ella en un intento vano de parar el tiempo. Surgen depresiones, fracasos en la pareja, dudas existenciales,.... Superar esta etapa de la vida con más o menos dignidad, dependerá de cada uno.




jueves, 13 de noviembre de 2014

Ella

Sentado en el banco del parque, contemplaba el universo. Si dejaba de respirar un segundo, notaba el crujir del césped al crecer. Inhalaba el aire puro y me sentía pleno, feliz. A lo lejos, una señora se acercaba con paso cansino. En la distancia, y por sus vestimentas, calculaba que superaba los cincuenta con creces. Al ir acortando el espacio, su edad menguaba. Sonó su teléfono y se detuvo frente a mí. En su aproximación, había rejuvenecido veinte años, pero el halo de tristeza y pesadumbre que emanaba, la hacía parecer mucho mayor. Miró su teléfono, estuvo leyendo un buen rato. Su rostro no reflejaba ningún sentimiento. Fría, seca, triste, marchita. Elevó su mano y me pareció con su gesto secar una lágrima. No podría asegurarlo. Guardó su teléfono y continuó la marcha, impregnando el ambiente de una melancolía sin igual.
Elevé mis brazos, plegué mi paisaje y me marché a otra parte.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Alba

 Aquella mañana despertó con la cabeza a punto de estallar, no entendía que diantres le pasaba. La noche debía haber sido mala de solemnidad. Se sentía sucia, cansada, rara por dentro y por fuera. Se dio una larga y cálida ducha que hizo que se desparramara por el desagüe todas aquellas sensaciones desagradables. Ahora un desayuno copioso y a currar, se dijo para sí misma. El día la tuvo muy atareada, de aquí para allá, de un pueblo a otro; bordeando la costa, viendo el mar a tiro de piedra, sentía una necesidad imperiosa de parar el coche y correr por la arena, bañarse en la playa, jugar, ser libre. Pero las obligaciones pesaban más y rehuía con dureza de esos pensamientos.
Llegó pronto a casa y se quedó en el sofá profundamente dormida.
Un ruido en el exterior la despertó de forma sobresaltada. Agudizó el oído, olfateó y corrió hacia la puerta gruñendo y ladrando. Salió a la calle y corrió hacia la playa, la luna llena iluminaba el mar que proyectaba la luz hacia la orilla. El Pastor Alemán se perdió en la noche.
 El Alba la sorprendió dormida en la arena, desnuda, con esa extraña sensación. No sabía donde estaba, se sentía asustada, cuando miró su cuerpo descubrió un extraño tatuaje en el costado, bajo su pecho izquierdo, un nombre quiso adivinar que ponía; No tuvo tiempo de más, una chaqueta de hombre la cubrió aportando un calor que la hizo nuevamente caer dormida.

jueves, 30 de octubre de 2014

Niebla

Aquella mañana era como la de un día cualquiera, el sol resplandecía en el celeste cielo y los pájaros trinaban despidiendo el verano. Andaba sin rumbo por el bello paseo marítimo; las gaviotas peleaban por resto de peces. De pronto, y casi sin notarlo, una densa niebla comenzó a cubrirlo todo. Un silencio sepulcral inundó el espacio. Tal y como vino se fue, pero, aunque permanecía en el paseo marítimo, algo había cambiado. Miró su teléfono móvil y el corazón se detuvo un instante al leer en la pantalla: 31/10/3.014.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Deja Vu

 ¿Conocéis el término Deja Vu?, esa sensación que se tiene de haber vivido ya el momento. Pues creo que ya se cuál es su explicación, es un fallo del sistema, un error del universo, de quienes manejan los hilos. Y creo que soy una de sus máquinas más estropeadas o que rompen su estructura organizativa.
 Desde pequeño sufro esas alucinaciones, pero hoy ha sido impresionante. Hoy los he visto trabajando a destajo para bloquear mi visión.
 Aún me tiemblan las piernas y las manos, trato de escribir estas líneas para que quede constancia, ya que se que trataran de borrarme la memoria y resetearme.
 El agujero vino de la forma más simple, tras desayunar en una terraza, junto a mi perra y mi mujer, comencé a sentir que algo raro pasaba a mi alrededor; El automatismo de las personas, su insignificante existencia, el sentir como iban a pasar las cosas y al instante ocurrir.
 Estaba asustado, todo cumplimentaba un patrón, todo seguía una pauta establecida que yo sabía de antemano. Le hice varios comentarios a mi mujer, creo que la dejé preocupada en su trabajo. A la vuelta hacia casa, el mundo iba cobrando extraños comportamientos.
 Sombras salidas de la nada me empujaban a olvidar lo ocurrido, se cruzaban personas en mi camino que nunca me habían dirigido la palabra y ahora me hablaban de forma dicharachera para que mi mente volviese al cauce del que se había salido.
Un coche salió de un garaje y casi me atropella, un asalto a un banco, disparos, la policía corriendo y las balas pasando tan cerca que casi las podía oler. Mi cuerpo, andaba como si conmigo no fuera la cosa. Mi mente estaba siendo manipulada para que ocurriesen cosas que el resto de las personas no podían percibir.
 Haciendo un esfuerzo sobrehumano para no perder la concentración, llegué a casa y empecé a escribir esto.
 Sé que nadie me creerá, pero al menos, mañana cuando despierte podré ver en internet este relato y volver a acordarme de que tengo la capacidad de saber cual es nuestro destino.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Poderoso

 A sus sesenta años se sentía en el comienzo de una nueva etapa. Miraba a su alrededor, aquella suite era todo glamour. Las paredes adornadas con fotografías de la ciudad. Grandes ventanales y lujoso mobiliario decoraban la habitación  La superficie distribuida en varias alturas; desde la cima, contemplaba a lo lejos como dos chicas jóvenes de apenas veinte años, practicaban un sexo salvaje. A su diestra, una copa llena de cocaína, junto a ella, un vaso vacío de Macallan Fine con su misma edad. Sonreía para sus adentros, lo tenía todo, y ahora tendría aún más. La expansión del Ébola le hacía rico, muy rico.
 El joven que le traía las copas se demoraba, cuando su lengua soltó un chasquido de impaciencia, apareció el mozo con la última botella que quedaba en el mundo de su predilecto güisqui. Mañana cumpliría 61, y tendría que buscar una nueva bebida con esa edad. La cara del chico lo decía todo, la bandeja cayó al suelo aquel preciado licor y dio unos pasos hacia atrás. Salió despavorido de la habitación.
Las chicas tras el ruido dejaron de amarse para contemplar la escena, gritar de manera ensordecedora y mirarse espantada la una a la otra.
Debido a su estado, tardó en darse cuenta que su pecho estaba lleno de sangre, el virus igualaba a los hombres.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Adiós...?

 Tras su viaje, regresó cargado de dolores. Ningún médico determinaba la causa de esas dolencias, pero se sentía como si le hubiesen pasado por encima, no un tropel de caballos, sino de elefantes, aunque había días que eran rinocerontes...era esos días, cuando aprovechaba para comunicarse con el exterior.
 A las pocas semanas, comenzó a notar como el dolor remitía en su cuerpo para ir alojándose en su cabeza. Un dolor insoportable, día y noche le iba taladrando su cerebro. Sufría lo indecible para abrir los ojos.
 Le apetecía desenroscarse la cabeza e ir a correr, nadar, que su cuerpo disfrutase del astro rey, se quemase con los rayos ultravioletas, se curase las llagas internas y externas empapándose de la lluvia ácida.
 Un ukelele comenzó a sonar en la habitación de al lado. Mitigaba el dolor, dejó que su cuerpo permaneciera tumbado y se elevó, no llevaba nada consigo, etéreo como el viento disfrutaba del momento....se sentía feliz.
Alguien había dejado la ventana abierta, para que el frescor aliviase el malestar y limpiase el ambiente cargado. Recordó como se abría la puerta de la casa, un grito ahogado, una mano extendida y la corriente lo sacó de la habitación para perderse en el exterior.
 A veces, cuando un soplo de aire me da en el rostro siento como si él llegase y me abrazara, le explicaba tumbada en el diván a la psiquiatra.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Lluvias de Otoño

 Hoy es uno de esos días que tu corazón anda anegado por las lluvias de Otoño. Los amaneceres son tardíos, tristes, oscuros. Las ventanas amanecen llorando, resbalan las lágrimas por los fríos cristales y eso, eso contagia mi corazón.
 Las tardes ya no son eternas, la oscuridad avanza a pasos agigantados por las esquinas y pronto te topas de bruces contra ella, y eso, eso contagia mi corazón.
 Hoy lloro por dentro y por fuera, sufro la metamorfosis para aguantar el largo invierno. Noto el dolor y la tristeza anuda todos mis sueños.
 Hoy vi una paloma muerta, una niña lloró porque perdió su trompo por una alcantarilla abierta, una novia miraba con tristeza como se despedía su novio, vestido de militar hacia un destino incierto.
 Hoy el Otoño llega a mi vida, y eso, eso contagia mi corazón.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Angustia

Sus ojos miraban con inusitado interés mi boca, me sentía completamente a su merced. Cuando nuestras miradas se cruzaban, notaba un escalofrío que recorría todo mi cuerpo. Inclinada sobre mi, sus pechos casi rozaban los míos. A cada segundo que pasaba mis labios se iban secando, hacía rato que había dejado de tragar. Una sonrisa se dibujó en su rostro y me dijo con voz profesional: “puede enjuagarse usted la boca”.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Relato Concurso Nómadas de RNE

4 de Septiembre de 2,014

 Aún no ha amanecido. El guía de la expedición da órdenes concretas y directas a los porteadores; los turistas estamos apiñados esperando ansiosos, y con el nervio propio de ir a lo desconocido, que nos sirvan el desayuno: Un café amargo y un trozo de pan.

 Primera parada; llevamos tres horas andando entre la selva. Dos turistas se han quedado rezagados y nada sabemos de ellos. Un alemán se ha erigido como portavoz del grupo y anda hablando con el guía exigiendo explicaciones. Los pies me arden y los mosquitos están haciendo estragos con nuestros cuerpos.

 Las doce de la mañana, segunda parada, la aprovechamos para almorzar; llevamos siete horas caminando. Ya nadie dice nada, ya nadie protesta; las miradas están perdidas, ninguno esperábamos tanta dureza. Oigo el sonido de unas cataratas; la naturaleza es bella, aún agotado, puedo disfrutar de aromas y paisajes novedosos para mis sentidos.

 La jornada ha sido extenuante. Apenas puedo ver, y mucho menos escribir con el traqueteo del helicóptero, pero no quiero dejar pasar el día sin poner todo lo ocurrido en mi diario. Estoy deseando darme una ducha y caer rendido en mi cama pensando que todo fue un mal sueño.

 Tras una escasa comida, nos pusimos en marcha por un angosto sendero. Con el ánimos por los suelos, escuché a alguien sollozar. En esos duros momentos, mente y cuerpo van por separado. ¡Estamos tan cansados...!  El ritmo no decrece en ningún momento. Ascendemos hasta lo más alto. A nuestra izquierda queda una de las imágenes que a todos, pese a las vicisitudes vividas, nos dejó maravillados.

 Un río se abría paso majestuoso a través de una apelmazada vegetación, su anchura era inmensa. Una densa masa de agua se deslizaba pausadamente hasta caer por una pendiente vertical de unos cien metros, el estruendo que la catarata provocaba, era ensordecedor incluso allá arriba.

 El ruido y las impresionantes vistas nos impidieron captar lo que a la postre sería el final de aquella aventura.

En todo el día apenas habíamos visto los rayos del sol, pero ahora caminábamos por una meseta donde solo había arbustos y el astro rey nos golpeaba inclemente. Los hombres que nos llevaban, cogían las hojas de unas plantas y las masticaban incansablemente. Me di cuenta que aquello era coca, cogí algunas y se lo di a comer a una joven a la vez que me introducía algunas en la boca. El cansancio y desánimo desaparecieron al momento.

 Con gestos, nos indicaron que debíamos seguir; sequé las lágrimas de la chica a la que ayudaba, y me pude fijar en los bellos ojos verdes que miraban asustados de uno a otro lado. Sus níveos dientes tiritaban más del miedo y cansancio que de frío. La abracé y continuamos la marcha.

 Fue en ese momento cuando aparecieron docenas de soldados uniformados que dispararon hacia nosotros sin conmiseración. Los hombres que nos habían raptado, fueron cayendo uno a uno hasta que cesaron las ráfagas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Asesinatos


La mañana transcurría como todas las de aquel verano. Ya habían pasado casi cuatro horas desde el amanecer y el sol entraba a raudales por entre las rendijas de la persiana que antaño había imitado la madera.
Con el cuerpo sudoroso, atravesó la estancia salteando los montones de ropa, acumulados durante semanas, y sin que nadie se encargara de llevarlos a su natural procesado, cubo de ropa sucia, lavadora, tendido, recogida, planchado y guardado.
Desnuda como estaba entró en la ducha y dejó que el agua helada recorriera su cuerpo, produciendo un escalofrío por toda ella, que si no fuera por su estado etílico, nadie aguantaría. Sus pezones endurecieron y su cabeza comenzó a dibujar a duras penas la noche anterior. El agua limpiaba las zonas más borrosas de su mente, y comenzó a encajar las piezas desordenadas.
Un golpe seco rompió todos sus pensamientos, un reguero de sangre comenzó a inundar toda la bañera, el cuerpo desplomado perdía la vida sin llegar a entender el porqué de aquella situación.
  • Maldita sea, gruñó desde la cama. Joder, joder, joder. Vociferaba a la vez que colgaba el teléfono con una ira inusitada.
  • Maldita gota, volvió a maldecir, esta vez con cara de dolor aguantando estoicamente un brote de dolor.
-Cariño, dijo una voz dulce a su espalda, no te sofoques, el médico te aconsejó descanso.
  • ¿Pero sabes lo que acaba de pasar?, seguía gritando, y sin tiempo a que su mujer pudiera responder, siguió chillando. ¡Han asesinado a una chica!.
Ante la cara de incredulidad de su mujer, este siguió con el mismo tono de voz -¡Que tendré que llevar el caso desde casa sin poder tener agilidad de movimiento!.

Una risotada silenció la habitación. -Perdona cariño, dijo casi sin aguantar la risa, ¡pero si hace cinco años que estás jubilado!.

viernes, 1 de agosto de 2014

Juntos

 Amanece en mi corazón junto a ti, despierto y veo tu sereno rostro junto a mí. Le ebullición de mis pensamientos quedan al pairo mientras te observo. El tiempo detiene su paso para darme cuenta que ya han pasado veinte años.
 Caminando de la mano, siempre a tu vera, descubrimos el mar, la fina arena, el poder de las olas....
 Caminando de la mano, siempre juntos, descubrimos los amaneceres, las nubes, la lluvia,...
 Caminando de la mano, siempre unidos, descubrimos nuestros cuerpos, sentimientos, sensaciones,....

 Anochece y admiro tu serenidad, tus dulces palabras, tu sonrisa tímida. No quiero dormir por miedo a no despertar.


miércoles, 30 de julio de 2014

La tía Lucrecia

Me impresionó el entrar en la cocina, el calor era muy agradable, los fogones encendidos desde muy temprano habían realizado la función de caldear la casa a la perfección.  El  olor a puchero me retrajo treinta años atrás, pude volver a ver a la tía Lucrecia , sentada junto al fogón preparando la comida, levantada desde antes de que amaneciera. Siempre canturreando y con una sonrisa en la boca.
Seguía sempiterna en la cocina, sentada en un rincón, el parkinson hacía que moviese todo su cuerpo, pero la mirada perdida en un pensamiento íntimo denotaba que su cabeza ya no estaba en el presente. Arrugada como una pasa ya no cantaba, ya no sonreía, ya no era la tía Lucrecia.

miércoles, 9 de julio de 2014

El Gato

 El gato estaba enjaulado, carecía de dientes y uñas, ya no era ni tan siquiera un gato. Su cola se movía majestuosa, como antaño. A pesar de los años, procuraba que su andar fuese elegante, fino, felino... pero ya no era ni tan siquiera una sombra de lo que fue.
 El gato ya no maullaba, ni ronroneaba.
 El gato ya no era gato.
 Minino de otra época, tenía la mirada nublada y perdida. Le costaba respirar y se mantenía entretenido recordando como subía  a los árboles, perseguía ratones o caminaba sobre alambres imposibles de una casa a otra.
 El gato ya no era gato.

domingo, 25 de mayo de 2014

sábado, 17 de mayo de 2014

El Cielo

Primer poema escrito por Alejandra Salcini a la edad de 9 años.


Llovió con sol, y el arco iris salió
El cielo azul vi y a la playa me fui,
todo el día me quedé, pasándomelo bien.
Se hizo de noche, y se me aclaró la vista
la luna brillante como una lanita
me cantaban las estrellas,
 y me quedé dormida.
Sueños de estrellas, sueños de lunitas
cuando desperté, corriendo hasta un buffet
En ese momento vi a un pajarito
que me llevó hasta un platito
ese platito tenía un sol, grande que me cegó.
En el otro la luna, que también era preciosa
como una estrellita,
también estaban pero eran las más bonitas.










jueves, 8 de mayo de 2014

La hora más difícil

Soy abogado de oficio, mi pasión siempre fue el derecho. Podría hacer un inventario de todos los profesionales  corruptos que han requerido mis servicios y a los cuales siempre me negué a servir; pienso en lo rico que se han hecho algunos compañeros defendiendo a magnates del ladrillo, la droga, la política. Pero hoy no me encuentro de humor para hacerlo.
En el bolsillo palpo nervioso las cédulas de identidad. Acabo de traspasar todos mis principios. He aceptado y ya no volveré a ser nunca más la misma persona. El juez habla y apenas presto atención, solo atino a escuchar  sus últimas palabras.
- ¡Enhorabuena Marcial y Elena, ya estáis casados!

jueves, 1 de mayo de 2014

El Crimen Perfecto


Al llegar el Señor Juez, le entregaron el inventario de todas las pertenencias. Conocían bien a Su Señoría y sabían que el buen humor no era precisamente una virtud. Aunque a pesar de los años en la profesión, la pasión que derrochaba en cada uno de sus casos, era admirable.

Los cadáveres adoptaban una postura amorosa; ella, descansaba  sobre el regazo del hombre, que parecía protegerla.

  - Godofredo y Elisenda, 87 y 85 años respectivamente, leía el comisario con voz grave. Sin antecedentes penales y sin denuncias previas. Otro caso de suicidio por amor...formuló en voz alta.

Una mirada inquisitiva del Magistrado hizo que el policía se retirara lentamente, revelando una carta atrapada bajo un ladrillo. En ella, El Juez reconoció de inmediato al asesino de aquellos ancianos, la cédula de notificación del desahucio se había cobrado otras dos víctimas.

martes, 1 de abril de 2014

Desasosiego

Nunca había llegado tarde a un juicio, buscaba las llaves del coche desesperada en el interior del bolso; Mentalmente hacía un baremo de los testigos que iban a declarar. Una gota de sudor frío recorría su frente, no llegaría a tiempo. Al fin las encontró, salió disparada hacia los juzgados, casi atropella a un pobre ciudadano. Por el camino recordó que tenía cita en la consulta del ginecólogo, era tan guapo... eliminó aquellos pensamientos banales de su mente y se centró en el caso.  A su defendido le querían poner un chisme de esos telemático, ella no lo permitiría. Creía en su inocencia. -No hay aparcamientos, ¡Dios, que desesperación!. Angustiada sudaba a chorros, se revolvía en si misma, un camión daba marcha atrás y un pito ensordecedor la volvía loca. -¡Ana, Ana!. Gritó una voz conocida.  ¿No oyes el despertador?. Levanta que llegas tarde a la Universidad.

jueves, 27 de febrero de 2014

Tránsito

Sentada en el jardín contemplaba absorta como caían una tras otras las hojas del árbol. Cada día se repetía el mismo ritual. Las enfermeras la abrigaban, la sentaban en su silla de ruedas y la sacaban a que el sol calentase sus longevos huesos. Nadie supo jamás nada de su vida, nunca le preguntaron quien era o de donde venía, ella era una hoja más de aquel árbol llamado vida que caería cuando le llegase su Otoño.

viernes, 31 de enero de 2014

Villa Acacia

En el remoto pueblo español de Villa Acacia, la vida transcurría apaciblemente. Pero no todo era paz en lo que se podía considerar como modelo de ciudad tranquila e inalterable. Junto a la iglesia, vivían los Orihuela, una familia honrada y trabajadora. El Abuelo, Don José Orihuela había mantenido unida a su familia dándoles todo lo bueno que un buen hombre puede dar.
El pueblo se agolpaba a la entrada de la casa, no faltaba nadie de la ciudad, las tiendas cerradas, el banco cerrado, el ambulatorio cerrado, todo el mundo apiñado en el jardín de los Orihuela, a la espera de las noticias que desde dentro de la casa salían a cuentagotas. Los pequeños, asustados, lloraban desconsolados sin saber el porqué, pero notando la tensa espera. Los prohombres de la ciudad se miraban unos a otros con cara de pavor ante lo que los acontecimientos vaticinaban. Dentro de la casa, la familia esperaba en una habitación contigua a la de don José Orihuela, que yacía en su cama moribundo junto al mayor de sus hijos.
Don Mariano, el médico, junto a Isabel la enfermera se afanaban en prolongar lo inevitable.
 A las 12:00 en punto se certificó la defunción de Don José Orihuela, el último hombre de la generación de 1.921-1.930 .
El Alcalde habló al pueblo, e informó como se hacía cada diez años, que el último hombre de la generación de 1.921-1.930 acababa de fallecer, y se abría el proceso para que los nacidos entre 1.931-1.940, pasasen a mejor vida.
En Villa Acacia nadie moría sin que la generación anterior hubiese fallecido, todos sabían cuando habrían de perecer, e intentaban por todos los medios prolongar la vida de los más viejos del lugar, para que así se retrasase el final de la siguiente generación.
Dicho esto, el Alcalde sufrió un infarto y falleció en el acto. Era el primero de la siguiente generación en morir.

miércoles, 29 de enero de 2014

El Descubrimiento

La luz del sol nunca había accedido a aquellos sótanos, pequeñas lámparas de modernas bombillas leds iluminaban aquellas antiguas paredes de piedra. Al fondo del estrecho pasillo, se abría una gran sala repleta de estanterías llenas de papiros, manuscritos, libros y legajos con cientos e incluso miles de años. Dos monjes se dedicaban a la custodia de tan impresionante biblioteca.
Al fondo, una gran mesa en la que apenas se adivinaban sus bordes, sobre ella, una pequeña lámpara dejaba ver a un  jesuita enfrascado en la lectura y transcripción de aquellos papeles que delicadamente acercaban los bibliotecarios.
El proceso era sencillo, los monjes llevaban los textos antiguos a la mesa del hermano, este traducía a unos folios lo que leía y estos eran llevados a la superficie donde se informatizarían.
Aquella noche había sido atípica, el padre Gabriel de 42 años, sufría de fuertes dolores estomacales, estos, le habían impedido descansar con normalidad....

El General

Aquel llano era perfecto para acampar, el río les protegería la retaguardia, el amanecer aún no terminaba de romper, el bufido del caballo soltó un vapor blanquecino que indicaba que el Otoño daba paso al Invierno, muchos de sus soldados no llegarían a ver las primeras nieves. Una lágrima se congeló en su rostro.

lunes, 13 de enero de 2014

Batalla de Arausio

La noche estrellada rezumaba la paz que jamás encontrara. Días amargos habían destrozado lo que con tanto ahínco siempre había buscado. Nunca podría olvidar aquella derrota. Notaba sus chanclas de cuero hundidas en el fango, barrizal formado con la sangre y miembros descuartizados de sus hombres. El amargor de la boca se le extendía al alma y la pesada carga de la vergüenza se cernía sobre sus hombros.
La mano amiga de su hombre de confianza le devolvió a la realidad. Los gemidos se perdían el la vasta llanura que llegaba hasta el Ródano. Miles de hombres habían sucumbido o habían sido heridos por los enemigos. Pero aún le quedaban fuerzas para pensar en la victoria. Una victoria que los Dioses se habían negado a darle en esta vida, pero que pronto encontraría, ya que un Romano jamás se rendía, y menos él, el Consul Cneo Malio Máximo.
Maldijo una y otra vez al otro proconsul, Quinto Servelio Cepión el Viejo, con su orgullo y soberbia de noble, había llevado al honorable ejercito de Roma a la derrota. Una derrota que había arrastrado a sus propios hijos a la muerte.