viernes, 26 de septiembre de 2008

Asesinos y Asesinatos

Es curioso analizar la evolución de la sociedad a través de las tragedias. Hace años, cuando la banda terrorista asesinaba sin piedad a los españoles que se cruzaban en su turbio camino, el pueblo respondía con dolor, ira, miedo,... hoy en día, se le rechaza con lo que más les duele, la indiferencia. Han llegado a crear entre los españoles una pátula de hastío por sus acciones necias, que comprobamos oyendo hablar al hijo del último asesinado e incluso a su mujer o a otras víctimas que podrían haber sido ellas las que se lamentaran de peor suerte, narrar los sucesos y ver que ya no producen miedo, ni pena, ni otra reacción visceral que no sea la del cansancio de estar metidos en un bucle sin otra salida que la de desconectar el sistema.
La sociedad española ha sido la pared de frontón durante muchos años, y los terroristas los pelotaris que han intentado no ganar la partida limpiamente, sino derrumbando la pared, sus balas, las pelotas que son arrojadas una y otra vez contra el muro con el afán de derribarlo, pero, ya no hay público para ver esos partidos, ya nadie disfruta viendo a esos pelotaris afanados en misiones caducas y absurdas. Necesitan un nuevo entrenador que les diga que el muro no va a caer, que hay que adaptarse a las reglas del juego y no hacer trampas y que los puntos se consiguen uno a uno jugando limpio.
Pronto, los psicópatas que no saben ganarse el honor y el respeto en la cancha y lo buscan amedrentando con las balas, se daran cuenta que a nadie les da ya miedo, y caeran en el saco del olvido, pronto, la tierra que supo mantenerse aislada de conquistas sé enterará que la globalización no entiende de fronteras, sangres, colores o ideas y que uno somos todos y todos somos uno. Pronto la sociedad despertará de esa pesadilla que dejó a muchas familias sin dormir para siempre. Pronto muy pronto.