viernes, 30 de noviembre de 2012

El Príncipe de la Iglesia

Título: El Príncipe de la Iglesia ¡Ilustrísima, hemos expulsado de Granada a los árabes! Exclamó el asistente personal del Cardenal. Mendoza, hombre que jamás dejaba traslucir
sus sensaciones, no pudo ocultar una leve mueca de satisfacción en sus labios; visible solo para quien conocía bien aquel rostro inexpresivo. Con un gesto adusto despachó a los presentes y se dirigió a servirse un jerez. Esa victoria bien merecía un brindis. Paladeando el elixir, fantaseó por breves instantes con crear una bebida que homenajeara aquel momento histórico. Pronto desechó la idea y se dispuso a seguir con aquella ardua tarea de gobernar el renacimiento de la nueva y gran España. Casi cuatrocientos años después, la familia Sánchez Romate decidía comercializar un brandy de consumo privado. Aquel maravilloso licor no podía ser comparado a ningún otro existente, ya que destilaba grandeza y nobleza. Su salida al mercado era para la familia un hito histórico como la expulsión de los infieles de la península. Y un artífice primordial en ello fue el apodado “Tercer Rey de España”, el Cardenal Mendoza. El Príncipe de la Iglesia era el único capaz de honrar con su nombre aquella joya de las barricas privadas de la familia.