sábado, 16 de febrero de 2013

2.099

Sabía que los detectores de nanotecnia descubrirían la lentilla con toda la grabación, pero no tenía más remedio que arriesgarse. Sus ojos azules destacaban
sobre los apagados rostros de los viandantes. La sociedad estaba adormecida, ella era el último rayo de esperanza para que la humanidad volviese a ser libre.
La cola avanzaba a un ritmo vertiginoso, en breve tendría que pasar por el arco detector. una gota de sudor frío resbalaba por su sien. Después de todo lo vivido, atravesar ese último escollo marcaba el antes y el después. En las pantallas de reconocimiento, los rostros se sucedían a velocidad vertiginosa, siempre en verde, todos podían pasar...pero ¿y ella?.
Cinco individuos la precedían, tres robot uniformados obedecían la orden de un celador joven, mal encarado, con ganas de gresca.
Era su turno, el circulo rojo ascendía desde sus pies, de pronto, sin saber como, una gran explosión detuvo el arco justo en su barbilla. Un fuerte olor a carne quemada, cables humeantes y pólvora inundó el ambiente. Los gritos, empujones y el caos no tardó en llegar. La misión sería un éxito. Pero los robots no dejaban pasar a nadie al otro lado. Estaba a tan solo dos pasos de la libertad, para ella y para toda la humanidad...