viernes, 17 de febrero de 2017

Miedo

 Me he quedado seco, no hace mucho, las ideas fluían en mi cabeza y conformaban mundos paralelos donde era tan feliz como lo pueda ser en este terrenal.
De un tiempo a esta parte, mi mundo imaginario está congelado. Apenas logro esbozar un inicio, una página de mi “imagilandia” o tierra de la imaginación. Y al cabo de unos segundos desaparece, se seca como la gota de agua sobre la sartén caliente. Se evaporan esos sueños para topar de bruces con un realidad de la cual nada quiero saber.
Mi realidad es como la de todos, anodina si no tienes algo a lo que agarrarte. Las mentes menos pre-claras, se adhieren a equipos de fútbol o partidos políticos, anexionados como si la vida le fuese en ello para acabar con su rival. Tienen almas de soldados rasos, masas ingentes espoleadas por un motivo en común, una bandera que pueda representar cualquier cosa, todo lo que ella defienda les parecerá bien.
Otras mentes más avanzadas intentan disfrutar moviendo los hilos y se regocijan de su capacidad de moldear los pensamientos ajenos. Son los peligrosos de verdad.
Unos pocos, nos conformamos con crear mundos imaginarios, algunos lo plasman en lienzos, otros en robot o maquinarias increíbles, otros pocos vomitamos letras en papel o pantallas de ordenador que brillan como luciérnagas en la noche.
Trato de leer, pero un libro me atiborra de nuevos inicios, corro hacia el papel en blanco que parpadea en la pantalla esperando ver algo impreso, y antes de llegar al ordenador, toda idea se pierde.
Mi cuerpo físico está cansado, el psicológico, que siempre se ha valido de ello para explorar y aventurar nuevas historia, está sentado junto al cuerpo natural en el sofá, viendo sin ver, comiendo sin comer, saturando todo con borbotones de anodina existencia.
Las dos de la mañana, deambulo por la casa como alma errante, tengo ganas de escribir, estoy creativo, me siento bien. Me acuesto y duermo feliz, mañana he de madrugar. Soy un cobarde por no atreverme a esforzarme por lo que quiero, sufro, lo paso mal, siento que mi mundo feliz se apaga.

Un nuevo día, ya avanza el año, miro hacia la pantalla del ordenador y el folio está en blanco, mañana es el día de los enamorados, unos años atrás, por estas fechas ya tenía escrito más de dos docena de relatos. El pozo sigue seco.