El timbre sonaba con crueldad inusitada en el interior de su cerebro, la noche no había sido fácil, el estómago iba a reventarle si antes no lo hacía la cabeza...
- ¡Va, va! logró balbucear sintiendo que su cabeza se partía en dos.
Llegó hasta la puerta, como detective precavido echó un vistazo por la mirilla;
¡era Jacinto!
- lo mato, pensó mientras abría la puerta...
-¡Buenos Días!, gritó el joven oliendo en exceso a colonia barata, aquí te traigo café.
Esas palabras reconfortaron al investigador que tomó el café y se desplomó en un sofá lleno de ropa sucia.
Mientras Jacinto, un joven de diecinueve años ilusionado con ser un detective famoso, se afanaba en adecentar la casa-oficina de González, le preguntaba con un tono de voz exageradamente vital para el estado en que se encontraba el expolicia.
-¿Anoche salió a celebrar el caso resuelto de la señora Piquet?
El recuerdo del whisky y del caso resuelto se apelmazó en su mente, bonito caso el que acababa de resolver y pingües beneficios que le había reportado.
No pudo dejar de sentir una erección al recordar como se resolvió el caso y una mueca se dibujó en su rostro.
(continua en eroti-k)
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
miércoles, 13 de enero de 2010
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Hola Mad.
ResponderSuprimirAlgo me falla por Blogger. Pico en "continua en..." y me lleva a una entrada del 19 de Diciembre.
Regresaré más tarde a probar de nuevo.
Un abrazo.
Maat
Aún no escribí la continuación, pero continuará...
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