miércoles, 15 de diciembre de 2010

Eterno

El dolor no cesaba, era como cuando te introducen hierros candentes por los ojos para quemarte el cerebro...
Entiendo, nunca habéis sufrido ese dolor. Como imagino que nunca os habrán prensado la cabeza hasta reventarla...
Si no sois capaces de recordar vuestros anteriores padecimientos, ¿Cómo podéis apreciar el valor de las cosas?...
Pronto amanecerá, todos estaremos colgando de las sogas, no tengáis miedo, el paso será breve y no recordareis nada más; a mí me queda un largo recorrido.