jueves, 16 de mayo de 2013

La boca y la Nariz

Hace mucho, mucho tiempo, vivían en la cara de un hombre una nariz y una boca, que eran buenos vecinos, también se llevaban muy bien con los ojos, con las orejas, con las cejas.

 Un buen día, la boca dejó de cepillarse los dientes, entonces, a la nariz que vivía encima le llegaban todos los malos olores, y así llegaron a una discusión en la que parecía que nunca iba a ver fin.
-¡Podrida!, que eres una podrida. Le decía la nariz.
-Yo seré una podrida, pero tu eres una guarra, que dejas que te caigan esos gusanos hasta mi cara.
-¡Solo se me escapan los gusanos cuando estoy resfriada!, ¡Y porque no puedo evitarlo!
-¡Sí claro!, eso es lo que dices siempre.
Así se llevaban discutiendo día y noche, de vez en cuando, algún otro vecino intentaba poner orden, pero siempre salía mal parado, ninguno se salvó de ser criticado por la boca y la nariz de aquella cara.
Entre esa vencidad, también vivía un lunar, pequeñito, negro y redondito, siempre muy calladito, pero estaba tan cansado de verse pelear a los vecinos, que les dijo:
-¡Escuchadme!, si tantas peleas tenéis, ¿Porqué no buscáis una solución?.
 Todos quedaron perplejos al escucharle, y le dijo la oreja izquierda.
-¿Porqué no la das tú?, Todos hemos intentado poner paz sin conseguirlo.
El lunar le replicó.
-Pues tengo una solución y es sencillísima, nada más fácil que dejar crecer el vello entre la nariz y la boca hasta que no se vean, así , el pelo no dejará subir el mal olor ni dejará caer los gusanos de la nariz.
La idea fue acogida con gran entusiasmo por todos, y así fue como salió el primer bigote, un gran mostachón que impedía la relación entre los vecinos, por eso, cada vez que veáis un gran bigote, os dareis cuenta que esa boca y esa nariz no se llevan bien.

6-10-94