miércoles, 29 de enero de 2014

El Descubrimiento

La luz del sol nunca había accedido a aquellos sótanos, pequeñas lámparas de modernas bombillas leds iluminaban aquellas antiguas paredes de piedra. Al fondo del estrecho pasillo, se abría una gran sala repleta de estanterías llenas de papiros, manuscritos, libros y legajos con cientos e incluso miles de años. Dos monjes se dedicaban a la custodia de tan impresionante biblioteca.
Al fondo, una gran mesa en la que apenas se adivinaban sus bordes, sobre ella, una pequeña lámpara dejaba ver a un  jesuita enfrascado en la lectura y transcripción de aquellos papeles que delicadamente acercaban los bibliotecarios.
El proceso era sencillo, los monjes llevaban los textos antiguos a la mesa del hermano, este traducía a unos folios lo que leía y estos eran llevados a la superficie donde se informatizarían.
Aquella noche había sido atípica, el padre Gabriel de 42 años, sufría de fuertes dolores estomacales, estos, le habían impedido descansar con normalidad....