martes, 22 de diciembre de 2015

La Dama de los Cartularios

 El día que llegaste a este mundo se despedía el otoño, fuiste el último rayo de sol que entró en casa antes de que llegara el frío invierno. Naciste a tiempo de ver caer la última hoja del árbol que nos da sombra.
 Cuando llegó la primavera ya eras una niña preciosa, el verano jugó contigo tanto ese año, que tu piel quedó bronceada para siempre. El agua helada del arrollo perfiló tu albugnea sonrisa, y las cálidas noches estrelladas, dieron color a los fanales que miran todo con curiosidad.
 Tu cuerpo fue moldeado entre los valles del paraíso, para llegar a convertirte en la máxima excelsitud de la naturaleza.

Desde la atalaya de mi existencia, contemplo tu ir y venir y me congratulo de conocerte. Es todo un arregosto.