viernes, 21 de enero de 2011

La Playa

Por fin las anheladas vacaciones en la playa; Sol, toalla, bronceador y el sonido refrescante de las olas contra la orilla. El calor comenzaba a ser asfixiante, decidió darse un baño, el sudor se abría paso por cada poro de la piel. Andar por la arena caliente era un calvario, pero el esfuerzo merecía la pena, la recompensa del baño aplacaría todo sus males. Absorto en el agua, no notó como iba disminuyendo su tamaño, cuando quiso darse cuenta pensó que la arena le estaba fagocitando; nunca supo que su cuerpo se derretía... una gaviota se llevó el dedo con el que casi toca el mar.