Hay miradas tristes, alegres, vacías, ilusionadas, inocuas y de muertos. Sí, miradas de muertos; ojos abiertos que no ven nada, que no trasmiten nada. Cristal sin vida.
Las personas con miradas de muertos, intentan disimularlas con la expresividad de sus rostros, pero el escalofrío que te recorre el cuerpo al cruzarte con ellas, nadie te lo quita.
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
miércoles, 19 de enero de 2011
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