martes, 14 de octubre de 2008

Hipócritas

El otro día, los micrófonos pillaron a Mariano Rajoy diciendo que el desfile de las fuerzas armadas era un coñazo. Y militar quien no piense lo mismo.
Pero claro,una cosa es pensarlo y otra decirlo, y por la boca muere el pez. Así, la verdad se debe esconder para no molestar ni ofender. ¿Pero quien ofende más?, ¿El que piensa una cosa y la dice en petit comité o el que lo piensa y calla cual víbora?.
Rajoy no debió pedir perdón por expresar sus sentimientos, debió explicarse y decir que a él los desfiles militares le aburren como contemplar el crecimiento de las ostras, pero que eso no le resta valor y mérito a su permanencia durante todo el evento, al revés, la magnifica. Y no como otros que sonrien y por dentro se cagan en las castas del "desfilante", o a lo peor, se queda sentado cuando pasa la bandera de un país aliado y luego cuando los necesita corre tras ellos cual perro desagradecido.