lunes, 29 de junio de 2009

Un Principio V

La mañana en mi colina era extraña, el sol se escondía tras una densa capa de nubes que curiosamente no presagiaban lluvia. Una neblina ocupaba el espacio y mi mente. Aún hoy en día, tantos años después, no sabría decir si era un sueño o aquello era real. Mi paseo matutino se desarrollaba con la normalidad que aquella extraña mañana pudiera darme, así recogí mis hierbas para mis pócimas y ungüentos, las cortezas de eucaliptos y robles milenarios, la miel de mis panales y el agua del manantial...
Aún el sol no había roto con sus rayos aquellas nubes, y de vuelta a casa, una ventolera empezó a arremolinarse frente a mí. Miré con curiosidad aquella reacción de la naturaleza y vi como el universo se abría ante mí.
Llegué a casa sudoroso, lleno de polvo y con la sensación de angustia más grande jamás sentida, caí en mi sillón orejero como fulminado por un rayo y esperé que mi mente se alinease con aquello visto...
No tardó en aparecer la puerta que me condujo hasta Shhhht, el primero de los Cents. Cuando llegué a la sala de los mil colores, ya estaban allí reunidos todos los miembros de la milgnaith.