jueves, 30 de julio de 2009

Fanal

Me veía reflejado en aquel mar color miel, estaba hipnotizado e impresionado por las maravillas que puede crear la naturaleza, hechizado por aquellos colores y brillos no podía ni respirar, en el centro, una isla negra como un pozo donde se escondía los grandes secretos de aquella belleza, alrededor, una blancura marmórea; y ese color, ese color miel que no me dejaba que apartase mis ojos y ya me dolía, me hacía daño. Dentro de mi ser lo hermoso me causaba nauseas, un dolor agudo en mi estómago, lo quería, lo deseaba y sabía que era imposible obtener, jamás serían mío, y eso me irritaba, pero mi anhelo no me hizo desistir, así que agarré el cuello de la joven pelirroja, la estrangulé y ahora contemplo extasiado aquellos maravillosos fanales color miel que descansan sobre la chimenea.