martes, 8 de septiembre de 2009

"Pedagoga, una puntada" Tésalo

Efraín aún no había cumplido los 10 años, era un chico despierto, le gustaba pasear con su abuelo Melquiades y escuchar las interminables historias que este le contaba, lo mejor, los finales. Siempre había una enseñanza en todas aquellas historias que su abuelo le contaba.
Aquel Sábado, nieto y abuelo paseaban por la orilla del mar, contemplaban las olas, el cielo azul, las formas adquiridas por las conchas y guijarros mil veces llevadas y otras tantas devueltas; cuando Melquiades le dijo a su nieto.
-Efraín, cuentame algo.
Efraín quedó enmudecido, atemorizado ante aquella petición de su abuelo, ¿Qué pretendía su abuelo?... quedó callado y siguió admirando todo junto a su abuelo que ya no volvió a hablar más... así pasearon de la mano hasta la hora del regreso, acercándose ya a la casa le dijo su abuelo.
- Gracias Efraín por la lección dada. El nieto le miró con ojos de sorpresa y su abuelo rió...
Hoy hemos descubierto el placer del silencio, una de las mejores enseñanzas que un hombre puede sentir y que no sabe apreciar al carecer de él.