lunes, 26 de octubre de 2009

Capítulo III, Organización

Cap. I "El legajo"
Cap.II "Rumbo, Nueva España"

Se hacía de noche, con las emociones del día y la lectura, no me había percatado que la tarde se extinguía languidamente por el horizonte. Recogí con mucho cuidado todos los papeles que había en el arcón y descubrí liada en una vieja manta una pieza de madera simulando un barco, en él se podía leer Blas de Lezo y Olavarrieta, era la primera vez que oía ese nombre, pero ya nunca más lo olvidaré.
Recogí todo y me marché al hostal donde estaba alojado. Por el camino, no podía dejar de imaginarme a mi antepasado recorriendo aquellas calles en busca de alimentos y aventuras. Ya no veía con los mismos ojos que de niño aquella pequeña isla. El descubrimiento y lectura de aquellos papeles me estaban haciendo ver la ciudad con otros ojos. Desemboqué en la fachada de Nuestra señora de la Asunción, estuve tentado de entrar para ver el cuadro de la batalla de la defensa de la Gomera contra el pirata inglés Windham, pero a esas horas ya estaba todo cerrado.
Llegué al hostal, la señora me saludó con la afabilidad que tienen los habitantes de estas islas y que debido a mi estancia tantos años fuera ya había olvidado. Sonreí y me dirigí a mi habitación.
Una vez me sentí protegido entre las cuatro paredes, deposité con sumo cuidado todos los manuscritos sobre la cama, desenvolví la figura nuevamente y admiré aquella talla seguramente hecha por mi antepasado.
Comencé a ordenar por capítulos aquella biografía y contemplé horrorizado que partes eran ilegibles, la tinta había perforado el papel y era del todo imposible de entender. A pesar de ello, me dispuse a honrar a mi antepasado Gabriel Guzmán conociendo su vida.