sábado, 27 de febrero de 2010

Escamas

Aquella mañana le picaba todo el cuerpo, había dormido placenteramente hasta que el despertador sonó, fue entonces cuando aquella picazón comenzó.
Primero por los dedos de las manos, seguidamente por las piernas y al poco por todo su cuerpo.
Frente al espejo del baño observaba su cuerpo desnudo, la piel estaba roja e irritada de tanto rascarse, se metió en la ducha y la desazón de aquel picor fue disminuyendo, es más, el agua le relajaba y allí, bajo la liberadora alcachofa permaneció durante veinte minutos.
Al salir de la ducha no vió como todo el suelo había quedado impregnado de escamas, fue al levantar la vista y mirarse en el espejo cuando se dio cuenta de que todo su cuerpo estaba lleno de escamas.
- Pero¿Qué está pasando?, se miraba las manos, los brazos, el torso y no veía escamas, solo cuando se reflejaba en el espejo veía su cuerpo como el de un pez. Se frotó los ojos, pero la imagen seguía siendo la misma.
La angustia lo estaba volviendo loco, se vistió y corrió hacia la calle; algo ocurría, no había nadie, un silencio ensordecedor cubría toda la ciudad, intentó gritar y ningún sonido salió de su garganta.
¿Que es eso?, algo se había movido a lo lejos, parecía una niña, corrió en su busca pero allí no había nada, es más, ¿donde estaba ahora?...
De pronto una sirena comenzó a sonar, al principio lejos, casi imperceptible, pero cada vez se oia más cerca, se tapaba los oídos pero aquel ruido ya estaba dentro de su cabeza.
Abrió los ojos chorreando en sudor, todo había sido un sueño, sonrió y notó como empezaban a picarle las manos...