viernes, 11 de noviembre de 2011

Descargado

La noche había sido tortuosa, en un sueño horroroso que no le dejaba descansar se había batido en la oscuridad. Inocuos despertares que le hacían más pesarosa la madrugada. Tinieblas en su mente que no se despejaron en el alba.
Al ir a coger su coche en el garaje, unas sombras en movimiento sobre la pared, le llamaron la atención; Pero se sonrió a sí mismo y pensó que serían alucinaciones por lo cansado que estaba al no haber dormido bien.
Atravesaba la ciudad en su vehículo intentando sintonizar una emisora, era raro, no cogía ningún canal a excepción de uno en la que un cura daba un sermón exaltado sobre el fin del mundo.
Colocó un CD de Fito y se sonrió al contemplar el caos establecido más allá del habitáculo de su coche, y lo cómodo que él se sentía en su vehículo. Allí fuera el estrés se masticaba, coches tocando el claxon, madres gritando a hijos que se resistían a la autoridad, parejas enfadadas,...
El cielo daba a todo un aspecto brumoso, en un gris casi oscuro amenazaba descargar agua en cualquier momento.
Cuando quiso darse cuenta, un repetitivo sonido le iba a reventar los oídos, un "piii, piii, piii", se incrustaba en su cerebro. Una grúa daba marcha atrás y se le echaba encima.
Intentó salir del auto, pero la manilla de la puerta no funcionaba, el pánico se apoderó de él y la grúa destrozaba el coche a una velocidad impresionante.
En el momento de ver como el techo le aprisionaba para reventarlo, despertó sentándose en la cama como con un resorte, chorreando en sudor y en un grito ahogado.
Ese día no pudo levantarse, le habían robado toda su energía, estaba totalmente descargado, un vampiro le había dejado seco.