miércoles, 9 de noviembre de 2011

Picor

Sentado en su butaca leía la novela, atrapado entre sus páginas llevaba horas sin levantar la vista de aquellas letras que le tenían subyugado.
Una gota de sangre dio colorido al negro sobre blanco; se asustó y comenzó a notar un picor exagerado en sus ojos.
Torpemente se frotó los párpados cerrados esperando aliviar esa quemazón, el libro cayó al suelo, abrió los ojos para localizarlo y recogerlo y fue entonces cuando se produjo la explosión. Sus globos se hincharon escapando de la cavidad ocular y reventaron llenando todo de sangre.
Aliviado porque ya no le picaba nada se sentó de nuevo en su orejera. Mientras caía, su sillón abrió unas enormes fauces llenas de dientes y lo devoró.