Sentada frente al ordenador, controlaba su cuenta de Facebook; Cuidaba su granja y comentaba muros ajenos en un desenfrenado frenesí.
Cuando más absorta estaba, una nueva ventana se abrió y en ella una imagen borrosa fue adquiriendo forma; Un maduro hombre de tez morena, bello rostro y mirada penetrante la observaba.
Sorprendida, se turbó al sentir tan directa mirada de aquel hombre atractivo y que le proporcionaba tanta paz de espíritu.
No atinaba a cerrar la ventana, quizás porque no quisiera dejar de ser observada por tan enigmática figura; Que de vez en cuando esbozaba una sonrisa, que ella cual colegiala devolvía con timidez.
La noche la pasó pegada a la pantalla, observando y siendo observada por aquel extraño...
Tres días después, los bomberos lograron entrar en la habitación, encontrar a una señora de mediana edad sentada frente a un ordenador encendido y en la pantalla, una granja con todos los cultivos secos.
El bombero no pudo resistirse a regar la huerta...
En el jardín azul había flores diferentes a todas. En el jardín azul habia aromas por nadie nunca sentidas. En el jardín azul habia sonrisas que jamás terminaban. En el jardín azul habia poemas que en su luz se elevaban. En el jardín azul habia un tesoro; estaba el fin del dolor. En el jardín azul estabas tú... estabas tú, y me amabas. (Germán Alexis Gilio)
jueves 10 de noviembre de 2011
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