miércoles, 9 de diciembre de 2009

El Bosque Encantado

- Abuelo, abuelo, gritaron todos los niños al unísono y corriendo hacia el viejo que se hallaba leyendo junto a la chimenea.
Apenas tuvo el hombre tiempo de apartar el libro cuando cinco pequeños saltaron sobre él y le increparon a que les contase una historia.
- De miedo dijo una de las niñas.
- ¡Noooo! respondió la mas pequeña de las dos hermanas poniendo cara de pavor.
- Está bien, está bien, puso orden el anciano.
- Os contaré la historia del bosque encantado, oid bien.
Los niños se acomodaron alrededor del abuelo y se dispusieron a escuchar.

Esta es la historia de cinco niños, Rocío, Alejandra, las hermanas Paula y Carmen y el pequeño Paco. Un buen día que fueron de excursión al campo, jugando, se adentraron en un bosque cercano, y cual no fue su sorpresa cuando de pronto una voz les dijo...
- Niños ¿Os habeis perdido?.
- No. Respondió la mayor de todos, Rocío. Y mirando a su alrededor trató de visualizar a los mayores, pero allí no estaban. El pánico se apoderó de todos. Paco y Alejandra se unieron en un fuerte abrazo de terror, lo mismo hicieron las hermanas y todos se cobijaron bajo los brazos de Rocío. Soyozaban y asustadas llamaban a sus madres.
- tranquilas, dijo la voz, me presentaré...y tras una nube de humo salió un viejo de barba blanca y pelo largo. Me llamo Mad, Mad el Mago y os ayudaré a salir de este bosque encantado.
- Seguidme. Y comenzó a andar, las niñas, que no sabían que hacer, se dispusieron a seguirle.
- Atentas niñas, advirtió Mad, ahora pasaremos por delante del árbol de la imagen, en ella, nos reflejaremos cada uno en el animal que somos, no os asusteis.
Así, cuando caminaban por el sendero apareció un enorme árbol; al pasar el Mago junto a él, el tronco se convirtió en un fiero León. Las niñas se asustaron y gritaron al ver como el tronco se había transformado en una fiera. Mad sonrió y le dijo, veamos que sois ustedes...
Más tranquilas, la primera en pasar fué Carla, la más pequeña de las hermanas, y el tronco se convirtió en un pequeño colibrí; tras ella, su hermana Paula que reflejó un gran Oso, le siguió Alejandra que reflejó una hermosa yegua, a continuación el más pequeño, Paco transfiguró el árbol en un lobo y finalizó Rocio que mostró a todos su animal interior que resultó ser un águila.
Con el reflejo de su animal interior, todos avanzaron más seguros de sí mismo. Atentos ahora dijo el Mago, ahora atravesaremos la zona de los bichitos pegasos; no cerreis los ojos, mantened los brazos separados y no os toqueis ni toqueis nada, porque si lo haceis y en medio hay un bichito pegajoso, jamás nadie podrá soltaros.
Avancemos con todo separado...Así lo hicieron y por el camino vieron infinidfad de animales muertos y pegados a las cosas más inverosímiles. La comitiva era muy cómica, todos con los dedos de las manos muy separados, los brazos del cuerpo y los ojos muy abiertos.
Al atravesar la zona de estos bichitos pegajosos, Mad les dijo a los niños, subid a esta loma y esperad en silencio, yo bajaré al río a recoger las hojas olorosas.
- ¿No podemos ir contigo?, preguntó Alejandra.
- No, le respondió el Mago, allí vive el cucudrulus, y antes que los niños preguntasen que era aquello, siguió hablando. El cucudrulus es un animal con cuerpo de dragón y cabeza de cocodrilo, es muy peligroso, así que quedaos aquí. Yo recogeré las plantas y continuaremos.
- Recordad, dijo antes de irse. Manteneos en silencio, si ois los Flap-flap, ni os movais, son una especie de vampiros chupasangres, si os manteneis en silencio, no os atacarán.
La cara de las niñas reflejaba el miedo en sus rostros, y Paco, de tan solo tres años dijo: No te preocupes, yo las protegeré y cogió un palo.
Dos horas después, Apareció Mad el Mago con una ramita llena de pequeñas hojas.
Los niños estaban acurrucados en lo alto de la loma y el pequeño Paco dormido entre los brazos de Rocío y Alejandra.
- Vamos, dijo Mad. Poneos una hoja bajo la nariz, vamos a entrar en el Valle de la mofeta, y quien no lleve la hoja olorosa bajo la nariz perecerá de la peste. Así, todos los niños se pusieron en marcha tras el Mago aguantandose la hoja bajo la nariz y atravesaron sin más problemas el Valle de la Mofeta.
Os quiero decir nietos mios, dijo el abuelo a sus escuchantes, que la hoja olorosa no huele a nada, pero tampoco deja que lleguen más olores a su cercanía.
Llegaron nuestros aventureros al jardín del corazón, allí Mad les explicó a sus acompañantes...¿Veis este jardín de rosas tan bonito?, pues estamos llegando al final de nuestro viaje, y las rosas son preciosas, pero también son peligrosas con sus espinas, así cruzaremos de uno en uno este jardín, los que tengan un corazón bueno y limpio, lo cruzaran atravesando una nube de pétalos, quien su corazón sea malo, caprichoso, egoista o cualquier cosa mala, se le llenará de espinas,...¡adelante!.
Uno a uno fueron pasando los niños y disfrutaron con las nubes de pétalos que se mostraban a su paso, al final del camino encontraron una puerta y el Mago les dijo.
- Bien amigos, este es el final, cuando atraveseis la puerta llegareis cada una al salón de vuestra casa y estareis con vuestros papas.
Se despidieron del mago y atravesaron la puerta llegando todas y cada una de las niñas y Paco a los salones de sus casas.
-Que cuento más bonito dijo la pequeña Alejandra a su abuelo, ¿Pero es verdad la historia?, quiso saber la niña.
- Claro que sí dijo su abuelo, mirad, y sacó de su bolsillo un viejo papel pintado, era un mapa y en él se veía dibujado todo el camino del bosque y sus peligros.
Y para que nadie vuelva a ese Bosque Encantado solo, sin que Mad el Mago pueda protegerle vamos a quemar este plano, así tampoco soñareis con los monstruos que habitan en este bosque.
Todos se reunieron frente a la chimenea y contemplaron como el mapa se quemaba y con él todos los monstruos que allí habitaban.