jueves, 18 de marzo de 2010

Aliens

Aquella noche no había podido dormir con la habitual tranquilidad con la que solía pasar las noches, un picor sobre su ojo izquierdo lo había tenido intranquilo.
Al mirarse al espejo, vio una protuberancia enrojecida sobre su párpado, irritada por el roce continuo al que había estado sometido. Se puso algo de crema y notó el alivio con una inusitada rapidez.
Al medio día la picazón había vuelto con una virulencia mayor, el párpado le pesaba, al mirarse al espejo se asustó al comprobar como la carne había ido creciendo en una masa deforme y rojiza, en pocos minutos esa cosa se extendía por toda la cara y en unas horas todo su cuerpo yacía bajo una efervescencia de carne crecida.
Había traspasado el umbral del dolor con creces y se sentía vivo sometido por aquella cosa que lo devoraba poco a poco. Pronto dejó de respirar y sufrir, aunque pareciese lo contrario ya que la deformidad de donde antes había habido un hombre y ahora solo carne, seguía moviendose.
Dos horas mas tarde el tamaño había disminuido a la mitad, aquello, fuera lo que fuese parecía que se devoraba a sí mismo.
Al anochecer en la casa no había restos de ser vivo alguno.