jueves, 25 de marzo de 2010

roma le

Nunca se consideró especial, no quería destacar y buscaba la retaguardia entre las masas, pero tenía algo que lo hacía encabezar los grupos, despuntar aunque no quisiera.
Sin proponérselo sabía escuchar y acertaba en sus consejos; se le acercaban homínidos, cuadrúpedos, hasta invertebrados trataban de estar cerca de él y recibir aquello que emanaba como de una fuente.
Sólo los oscuros recelaban de él y trataban de todas las formas posibles de hacerle daño, pero nuestro hombre no se achantaba y renovaba su manantial ofreciendo nueva y mejor energía.
Su senda fue escrita en esos corazones que le brindaron lo mejor que les pudo ofrecer.
Ahora sigue perdido en sí, viviendo en el centro de tanta energía sin saber muy bien como soltarla, pero cuidándola para que siempre esté limpia...
Cuando te topes con él lo sentirás y ya nunca más sabrás como pudistes vivir sin tenerlo.
Ahora monta en tu nube y vuela hasta el mismo jardín azul de tu interior, no dejes que nadie se interponga entre ustedes, no deambules buscando lo que no sabes si existe sin antes oler tu propio jardín.