viernes, 26 de octubre de 2012

ProMetheus

A veces, el crepúsculo se enturbia con materias grises, y la noche se hace lenta y pesada. Pasarla es como atravesar una ciénaga cargado y enfermo. El alba, temerosa de tanta energía negativa, se esconde para no enfrentarse con tan desagradable espectáculo. Y la noche se apodera de todos los miedos y pesares del mundo terrenal. Ante eso, los seres humanos tienen la autodefensa de la agresividad, y la descargan contra lo que sea, con tal de expulsar los malos humores de su alma. Nosotros, los guardianes de la vida, carecemos de esas respuestas, y sufrimos dentro de nosotros ese mal hasta que encontramos una fuente de energía positiva que nos limpie.